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| Agencia EFE

El Gobierno riojano cree que los cartularios tienen un valor menor para la historia de la lengua

El director general de Cultura de La Rioja, Javier García Turza, ha aludido hoy a la posibilidad de que los Cartularios de Valpuesta contengan las primeras palabras en lengua romance y ha considerado que esos documentos tienen un valor menor para estudiar la historia de la lengua castellana.

El Instituto Castellano Leonés de la Lengua ha editado un trabajo de investigación sobre Los becerros Gótico y Galicano de Valpuesta (Burgos) en el que se defiende que estos cartularios incluyen los primeros testimonios escritos en lengua castellana, aunque García Turza ha asegurado que su Gobierno no quiere «rivalidades con nadie», en referencia a Castilla y León.

Esta obra iba a ser presentada la semana pasada, en la sede de la Real Academia Española, pero el acto fue aplazado hasta mañana.

Los cartularios son relaciones de documentos realizadas en la Edad Media generalmente para pormenorizar las propiedades de la nobleza o de un monasterio.

En el caso de Valpuesta, se trata de documentos del siglo XII que repasan relaciones de documentos anteriores, «que no se conservan» y de los que se dice que en el siglo IX contenían palabras en romance, ha precisado García Turza a preguntas de los periodistas.

El director general de Cultura es uno de los investigadores que trabajó con diferentes manuscritos y códices de San Millán de la Cogolla, en los que aparecieron, entre otras, las glosas emilianenses, consideradas las primeras oraciones con sentido hechas en lengua castellana.

«En los trabajos de investigación que se han hecho en La Rioja desde el primer día se descartaron los cartularios», ha asegurado y también ha recalcado que «solo en San Millán hay más de 25 documentos anteriores al año 900 con palabras sueltas en romance, pero no era lo que buscábamos».

Ha subrayado que «entre los documentos originales y los cartularios hay un gran salto cronológico, más de dos siglos» lo que «reduce la importancia de la lengua con la que se transcriben».

Además, «la lengua no surge porque sí en un sitio determinado» sino que «aparece en toda Europa en el siglo X y no creemos que no existan más monasterios que San Millán en los que aparecieran libros con testimonios de ese idioma, pero no es casual que en éste hayan aparecido un gran número de glosas».

En cualquier caso cree que «más que rivalizar, habría que sumar esfuerzos» porque «a nosotros lo que nos mueve es seguir investigando, no darle vueltas al mismo tema, tenemos un ánimo científico y no político».

«Que surjan nuevos puntos de vistas es bueno, pero no nos vamos a entretener en otras cosas que no sean la defensa del español», ha dicho.

También ha aludido a esta cuestión Claudio García Turza, hermano del director general, catedrático de la Universidad de La Rioja y director del Instituto Orígenes del Español.

En su opinión hablar de «certezas absolutas» sobre el origen de la lengua romance es «algo arbitrario y no supone más que marear la perdiz» y «sobre todo, haría falta un debate más amplio».

Ha considerado que si la referencia es «hablar de palabras sueltas en romance» se podrían buscar en muchos sitios, entre ellos en un códice de San Millán del siglo VII, en el que San Isidoro de Sevilla añade a algunos términos la expresión qui vulgo digitur y su traducción al romance de aquel entonces.

«Pero es que nunca hemos hablado de palabras sueltas, sino de oraciones y textos, y en eso es difícil rivalizar», ha concluido.

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