Noticias del español

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| Mario Alegre Barrios
endi.com, Puerto Rico
Lunes, 5 de marzo del 2007

EL ESPAÑOL Y SU ENCRUCIJADA

Nuestro idioma y sus desafíos ante el inglés y la globalización son el contexto de las conferencias que ofrecerá el profesor venezolano Carlos Leañez Aristimuño, a invitación de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.


Que el español es el segundo idioma más hablado en el mundo nadie lo discute, que para certezas así es que deben servir las estadísticas. Sin embargo, esa aparente fortaleza puede resultar engañosa cuando los números también demuestran que el uso de nuestro idioma se ha erosionado en contextos como la ciencia, la tecnología, el comercio y las finanzas, por ejemplo.

Para abrir un espacio a esta preocupante situación, la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española ha invitado al profesor Carlos Leañez Aristimuño, de la Universidad Simón Bolívar y delegado de Venezuela en Unión Latina, para ofrecer dos conferencias. La primera de ellas hoy, lunes, a partir de las 7:30 p.m. en la sede de la propia academia y la segunda el próximo miércoles —a la misma hora— en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

La de esta noche tiene como título El español: ¿equipamiento o merma?, mientras que la última ¿Será el inglés lengua mundial única? Retos al español.

«Ante la realidad innegable de que el español está en un intenso contacto con el español, particularmente en Puerto Rico, es que surge la inquietud de visitar la Isla y conversar al respecto», nos dijo el profesor Leañez telefónicamente antes de arribar al país. «No hace mucho estuve en Quebec, Canadá, donde existe una situación similar entre el francés y el inglés».

Para el profesor Leañez «en Puerto Rico hay una heroicidad hispanohablante extraordinaria». «Creo que la máxima prueba de la vitalidad de la hispanidad y de la adhesión de un pueblo hacia su lengua está sin duda en Puerto Rico», asevera. «A pesar de su estrecho contacto con el inglés, la isla sigue siendo considerada netamente hispanohablante, antes que todo… mi percepción es de admiración y de aprecio».

Desde el punto de vista del profesor venezolano, el español es una especie de metafórica mansión suntuosa y bellísima, en la que hay varios salones muy importantes en los que las luces no se encienden. «Eso es muy grave y me refiero a los salones en los que se hospeda la ciencia, la tecnología y lo que gravita en torno al comercio y a las finanzas», ilustra. «Sencillamente el español se está dejando de usar como lengua de trabajo en esas áreas, en favor del inglés. En Venezuela, por ejemplo, uno ve que al impartir la enseñanza y expresar lo aprendido —como en el caso de las tesis— el inglés es el que domina en la terminología».

Leañez añade que el idioma funciona como una red y que si bien el español abre muchos espacios de comunicación, está autolimitándose en cuanto a los espacios de uso. «A veces veo el español como una especie de gigante, pero con un brazo atrofiado», acota. «Un brazo que es muy importante para el forjamiento del poder en el mundo contemporáneo. Estamos dormidos sobre unos laureles demográficos y literarios. La segunda lengua más hablada en el mundo, sólo después del mandarín y antes que el inglés. Esto, aunado al prestigio literario que tenemos —el 10% de los premios Nobel, por ejemplo— nos hace creer que eso nos garantiza una fortaleza, cuando no es tal».

Estas circunstancias entrañan el peligro latente, opina Leañez, de caer en lo que llama «la folclorización de la lengua», que es cuando la lengua sirve sólo para los amores, las relaciones y las tradiciones, pero no para la vida pública ni para esos ámbitos en los que se gesta el poder».

Aunque no es momento aún para el pánico, afirma Leañez, sí lo es para abrir espacios de discusión en torno a este fenómeno y tomar las medidas necesarias para dar al español un papel contundente y protagónico en esos contextos antes mencionados. «Resulta clave, según el caso, abrir, retomar, apuntalar o ampliar los ámbitos que cubre el español en las conferencias y los organismos internacionales, la edición especializada, la documentación técnica, las normas, la comunicación científica, internet y los medios de comunicación especializados», apostilla. «De esta manera los hispanohablantes podrán entablar un diálogo con el mundo desde su propio marco referencial a la par que, al impedir un monopolio lingüístico del saber y la vida pública internacional, defenderán la diversidad cultural a todos los niveles».

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