Noticias del español

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| Issaveth Ramírez. Fundación México Unido
La Opinión
Lunes, 14 de junio del 2010

EL ESPAÑOL, UN BALUARTE QUE DEBEMOS CUIDAR

Nuestro idioma es un tesoro que no debemos permitir que se deforme sino trabajar en su enriquecimiento.


Había una vez, un país con millones de habitantes que tenía una lengua muy peculiar, la cual había sido producto de una historia muy larga.

Al principio, este idioma llegó a éste país como una lengua impuesta, que poco a poco fue ocupando un lugar muy importante, hasta convertirse en el idioma oficial de dicho lugar, esta lengua se llamaba español.

El español, fue cambiando a lo largo del tiempo, adquirió nuevos matices y se adaptó a las circunstancias, es decir, era una lengua viva, que formaba parte de la identidad de millones de personas no sólo de este gran país del que te hablo, sino de muchos lugares del mundo.

Tan importante llegó a ser, que un día fue considerada la tercer lengua más hablada en todo el planeta. Sin embargo, como en todas las historias de vida, el español no estuvo a salvo de los villanos, quienes por la rapidez con la que cambiaba el mundo y la tecnología, optaron por matarla poco a poco, hasta convertirla en un lejano y bello recuerdo.

¡Qué horror! ¿Imaginas que algo así pudiera sucederle a nuestra lengua materna? Pues es lo que poco a poco estamos haciendo, cada vez más personas prefieren ahorrar palabras en el envío de mensajes instantáneos o correos electrónicos, ya sea por ahorrar espacio o por evitar recordar si una palabra se escribe con determinada letra, o simplemente por moda.

Con esto no trato de decir que el español no haya sufrido cambios a lo largo del tiempo; o que no haya adoptado palabras o expresiones derivadas de otras lenguas y que se vaya adaptando a las épocas; porque es muy claro que sí lo ha sucedido.

Por ejemplo, si en este momento un maestro les pide a sus alumnos que lean la versión original del Quijote, te aseguro que entenderíamos poco de lo que Cervantes trató de decir.

¿Qué le pasa al español?

Se ha discutido hasta el cansancio y ha habido diversos debates en torno al lenguaje que los jóvenes utilizan para comunicarse, en una época que está marcada por el uso constante y desmedido de las nuevas tecnologías de información y comunicación, y se han obtenido resultados que van desde los que defienden la idea de que «se debe permitir que los jóvenes experimenten con el lenguaje y que lo modelen, de manera que la lengua se adapte a los nuevos tiempos», hasta los que rechazan completamente esta idea, bajo el argumento de que: «El español se muere en Internet».

También están aquellos, más neutrales, que plantean que el hecho de que haya cambios en el idioma, no es más que una «… tendencia natural que los jóvenes sienten por diferenciarse de los adultos…, una forma propia de expresión —más creativa, libre, expresiva y afectiva—» y que «… no supondría inconveniente alguno, siempre y cuando los jóvenes conocieran la norma, aprendida en los centros de enseñanza y en su entorno, y supieran utilizarla en los contextos que así lo requieran».

Ahora sí que te apantallé, ¿verdad? Lo único que quiero que sepas es que nuestra lengua materna es parte de lo que tú y yo somos, de lo que son o fueron nuestros padres y abuelos; por lo tanto, es muy triste que permitamos que alguien maltrate ese legado que debe ser un valioso tesoro que tenemos que cuidar siempre, pues constituye una herencia maravillosa e invaluable.

Tenemos la oportunidad en nuestras manos de reflexionar y pensar si realmente debemos permitir que nuestra lengua muera o debemos estudiarla a fondo, para poder amarla y respetarla. Hay millones de ejemplos de esto, en muchas ocasiones cometemos faltas gramaticales y ortográficas espantosas, sin importar el nivel de estudios que tengamos y esto se debe a que desconocemos nuestro idioma.

El lenguaje que utilizamos es la carta de presentación más importante que tenemos y «no permitamos que la lengua de Cervantes, Darío y Martí termine como los dinosaurios: extinguida por los depredadores del idioma».

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