Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 1 al 13 de octubre del 2010

EL ESPAÑOL NUESTRO: GÉNERO HUMANO, ESPECIE HUMANA O HUMANIDAD

En busca de una reivindicación social de las mujeres a través del lenguaje, han aparecido soluciones descabelladas: la primera fue el empleo de la @ para indicar el femenino, la cual, por suerte, ha ido perdiendo fuerza; sin embargo, las repeticiones: «niños y niñas», «trabajadores y trabajadoras»... generadoras de textos innecesariamente largos, repetitivos y aburridos, tienen mayor permanencia e, incluso, son recomendadas por algunos.


¿Por qué no esforzarnos en hallar formas más englobadoras? ¿Por qué en vez de decir «hombres y mujeres» no hablamos de género humano, especie humana o humanidad? ¿Por qué en vez de decir «niños y niñas» no hablamos de niñez o infancia? De igual modo puede decirse profesorado, personal docente, claustro; alumnado, estudiantado, muchachada; profesionales de la salud; clase obrera… expresiones más elegantes y que, además, eliminan la invisibilidad femenina.

Según precisa la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), el término empleado para referirse a «una caída importante de la bolsa o de un negocio» es crash, y el uso de la voz inglesa crack, en este sentido, no es correcto ni en inglés ni en español. Son sinónimos: quiebra, bancarrota, crisis, hundimiento, catástrofe, caída y crac, onomatopeya que imita el sonido de algo que se rompe o se quiebra. Crack, así, en cursivas, además de nombrar cierto tipo de cocaína, se emplea para referirse a un «deportista o artista destacado, de extraordinaria calidad o habilidad» y así aparece en el DRAE.

Desde que luego del triunfo de Enero, 1959 fuera nominado «Año de la Liberación», se ha convertido en una tradición en Cuba el dar nombre a los años. La denominación se propone en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular que se efectúa cada diciembre. Muchos años llevan el nombre de alguna relevante tarea: como 1960, el «Año de la Reforma Agraria»; 1961, el «Año de la Educación»; 1995, el «Año del Centenario de la caída de José Martí» o 2006, el «Año de la Revolución Energética en Cuba». Otros, simplemente, sirven para numerarlos, como este 2010, que es el «Año 52 de la Revolución».

Se denomina traste, a «cada uno de los resaltos (destaques) de metal o hueso que se colocan a trechos en el mástil de la guitarra u otros instrumentos semejantes, para que, oprimiendo entre ellos las cuerdas, quede a estas la longitud libre correspondiente a los diversos sonidos». La expresión dar al traste con algo —sugerida por una lectora— se viene utilizando reiteradamente en los medios como sinónimo de «trajo como resultado», incluso cuando el resultado es positivo, lo que constituye un grave error, pues dicha expresión significa «destruirlo, echarlo a perder, malbaratarlo». Una vez más es necesario insistir en el extraordinario poder de los medios de difusión, lo cual implica una gran responsabilidad.

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