Noticias del español

|

| Antonio G. Iturbe
www.que-leer.com, España
Miércoles, 2 de septiembre del 2009

EL CORRIPIO

Hay libros que parecen poder resistir hasta la ventolera electrónica. Es el caso del Diccionario de Ideas afines de Fernando Corripio, conocido familiarmente por los que lo manejamos como «El corripio». Tenerlo a mano al lado de la mesa de trabajo es como tener un paracaídas. No es un diccionario de sinónimos, sino algo mucho más torrencial, caótico y útil: un diccionario de ideas afines en el que a veces uno no sabe lo que busca, o tiene la palabra en la punta de la lengua que no le acaba de aflorar. Si uno busca isla no encuentra únicamente el sinónimo ínsula como en un diccionario de sinónimos sino una retahíla que incluye islote, archipiélago, arrecife, banco, atolón, roca, escollo, peñasco, cayo, columbrete y a continuación una cascada de términos marítimos afines: bajo, bajío, barra, rompiente, etc.


A mí, personalmente, me ha servido para desencasquillar muchas frases o para buscar hilos semánticos de los que tirar, o incluso como entretenimiento en esos ratos en que se espesa la inspiración. En ese sentido, me parece una herramienta preciosa para un redactor de textos. Por eso me resulta dolorosa la polémica que surgió hace 4 años, en que un grupo de defensores de los derechos de gays y lesbianas denunciaron agriamente a la editorial Herder por la grave ofensa que les hacía este diccionario, hasta el punto de solicitar su retirada. En la voz homosexual, Corripio vierte su habitual cascada de palabras que pueden o han podido tener alguna asociación de ideas con ella, más o menos lejana .

Quejarse de que haya palabras como afeminado, sarasa o marica parece que entra en lo esperable en un diccionario de estas características, que no da réplicas de significado exactas sino palabras volanderas que pueden sobrevolar a poca o mucha distancia el término: de isla a rompientes va bastante, de hecho hay muchas islas donde no hay bajíos en su perímetro. Más daño hace ver en la voz homosexual vocablos como vicioso, depravado o anormal. Tras las protestas, en sucesivas ediciones del diccionario se han corregido estos términos.

La controversia que suscita el fondo de este asunto no deja de ser interesante: ¿hay que echar los perros a Corripio y descalificar su diccionario de 400.000 vocablos por esa entrada? Decir que un homosexual es un vicioso es intolerable. Pero ¿se arregla todo matando al mensajero? Es decir, ¿la culpa es de un técnico en lexicografía como Corripio que constata lo que ve (o lo que oye) en el habla común o la culpa es de la sociedad que ha utilizado y aún utiliza esos términos?

Echar toda la culpa de ese desafortunado desaguisado a Fernando Corripio me parece una carga excesiva para ese humilde y a mi entender brillante lexicógrafo, despreciado por tirios y troyanos. El académico Manuel Seco, hombre por lo general brillante, dijo de él que no lo tenía en demasiada estima «porque ese tipo de diccionarios son radicalmente inexactos. Aunque no puedo opinar sobre la obra de Corripio porque nunca la he utilizado…». Pues para no poder opinar (efectivamente, no se pude opinar sobre una herramienta que nunca se ha usado), no se corta a la hora de decir que es inexacto. Y es ciertamente inexacto, justamente no busca dar con la palabra melliza, sino con las palabras que pululan en el campo semántico como motas de polvo en suspensión.

Hay que estirar de las orejas a Corripio por no haber hecho limpieza léxica, pero ¿debe un técnico como Corripio aplicar criterios subjetivos y decidir qué palabras de las utilizadas en algún momento por la comunidad de hablantes son ofensivas y cuáles no? En todo caso, tirémonos todos de las orejas por ser el caldo de cultivo donde él bebió las expresiones. Y también, a la vez que señalamos el error, no dejemos de señalar los aciertos y valoremos las muchas cosas positivas que tiene este pequeño compendio de palabras volátiles.

Etiquetas: Diccionario de Ideas afines, Fernando Corripio

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: