Noticias del español

| | | |

| Labrador
Estrella de Panamá, Panamá
lunes, 11 de agosto del 2008

EL ALCÁZAR DE LA LENGUA: QUEÍSMO Y DEQUEÍSMO

Un problema que no se quitan de encima nuestros queridos periodistas, hablando en términos generales —que siempre hay honrosas excepciones— es la falta de acierto para el empleo de la preposición «de».


Alertados desde las aulas universitarias contra el horrendo vicio del dequeísmo, deciden desterrar el manejo de la preposición «de» en todos sus artículos periodísticos, y así la preposición brilla por su ausencia, en aquellas oraciones que la reclaman o necesitan. Caen, por consiguiente, en el queísmo o dequefobia.

Justo es que reconozcamos, en primer lugar, que el régimen de las preposiciones no es de las cosas más fáciles en español. Pero para que el idioma conserve su carácter propio el uso correcto de las preposiciones es uno de los aspectos que hay que dominar. Expliquemos primero el uso del dequeísmo, y luego, el de su contraria, la dequefobia.

El dequeísmo

En el caso del dequeísmo, se usa la expresión «de que» cuando cuando el verbo no la requiere, como en esta proposición errónea: Me aseguró de que vendría (en realidad, en este caso, la persona me aseguró algo, no me aseguró «de» algo). Por lo tanto, lo correcto es: Me aseguró que vendría.

Otro error usual: me dijo de que eso estaba bien. (Debería decirse y escribirse: me dijo que eso estaba bien).

Estos casos de dequeísmo y otros similares, como hemos dicho, han originado el extremo contrario: la dequefobia.

La dequefobia o queísmo

Hoy es muy común escuchar expresiones como esta: Me convenció que aprendería. Muchos no encontrarán nada anormal en ella. Pero lo correcto es: Me convenció de que aprendería.

Esta tendencia a suprimir la preposición «de» delante de «que» cuando sí debe usarse es lo que llamamos queísmo o dequefobia.

Advierten las academias hispanoamericanas y española que no debe olvidarse el uso de la preposición «de» con verbos pronominales (los que llevan pronombre) que se construyen con un complemento de régimen. Es por lo tanto, lo correcto: alegrarse de algo, arrepentirse de algo, acordarse de algo, olvidarse de algo (tambien por algo).

También se usa la preposición «de»con verbos no pronominales, pero que igualmente exigen el complemento de régimen: convencer de algo, tratar de algo (cuando significa intentar: trato de que su esfuerzo dé resultados).

No la olvide en la preposición «hasta el punto de que». La esperamos hasta el punto de que anocheció y no pudimos aguardarla más.

En las locuciones «a pesar de que», «a fin de que», «a condición de que», «en caso de que» existe a veces la tendencia equivocada de suprimir la preposición «de».

Hay locuciones verbales que también reclaman el uso de esta preposición. Tal es el caso de «caber duda de», «haber duda de», «caer en la cuenta de». Por lo tanto, no diga «no cabe duda que es inteligente», sino «no cabe duda de que es inteligente». Tampoco escriba: «no hay duda que es fuerte», sino «no hay duda de que es fuerte». No respalde el uso de: «cayó en la cuenta que no tenía dinero», sino lo correcto: «cayó en la cuenta de que no tenía dinero».

Dice el Diccionario panhispánico de dudas que «los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar e informar en sus acepciones más comunes, pueden construirse de dos formas: advertir [algo] a alguien y advertir de algo [a alguien]; avisar [algo] a alguien y avisar de algo [a alguien]; cuidar [algo o a alguien] y cuidar de algo o alguien; dudar [algo] y dudar de algo. Por tanto, con estos verbos, la presencia de la preposición de delante de la conjunción que no es obligatoria.

Caso muy especial es el de informar [algo] a alguien (en América) e informar de algo [a alguien] (en España).

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: