Noticias del español

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| Antonio Rodríguez Vicéns
elcomercio.com, Ecuador
Jueves, 25 de febrero del 2010

DIVAGACIONES SOBRE EL CORCHO

¿Qué significa corcho, ese sustantivo áspero, feo y malsonante, que en el habla popular probablemente se ha transformado en adjetivo para calificar situaciones, cosas o personas de similares características?


El Diccionario de la lengua española, en una larga definición, señala que es un 'tejido vegetal constituido por células en las que la celulosa de su membrana ha sufrido una transformación química y ha quedado convertida en suberina', que 'se encuentra en la zona periférica del tronco, de las ramas y de las raíces, generalmente en forma de láminas delgadas' y, por último, que 'puede alcanzar un desarrollo extraordinario, hasta formar capas de varios centímetros de espesor…' Nos aclara muy poco.

Entre nosotros, Susana Cordero de Espinosa, en su Diccionario del uso correcto del español en el Ecuador, sólo menciona el verbo corchar: 'Cerrar el paso a un vehículo'. Carlos Joaquín Córdova, por su parte, en la última edición de su diccionario de ecuatorianismos, El habla del Ecuador, además de referirse al ‘derecho de corcho’, nos da dos acepciones del verbo corchar: 'Poner tapón o corcho a una botella, frasco, vasija', y 'cerrar el paso, estorbar por el frente y por detrás e impedir la salida de un vehículo'. Es obvio, sin embargo, que en nuestra habla popular, cotidiana, la palabra tiene otras acepciones, especialmente en el campo de las siempre gratas actividades deportivas. No es necesario citarlas.

El Diccionario de la Real Academia (que también define el adjetivo corchoso como 'semejante al corcho en la apariencia o condición') me da más luces, para iluminar mi ignorancia y satisfacer mi curiosidad, cuando se refiere a los múltiples usos y acepciones de la palabra. En efecto, nos habla del corcho segundero ('el que se obtiene de la segunda pela') y define dos frases coloquiales muy gráficas y conocidas: andar como el corcho sobre el agua, y flotar, o sobrenadar, como el corcho en el agua. La primera significa 'estar siempre dispuesto a dejarse llevar por la voluntad ajena'; la segunda, 'prevalecer y salir bien parado en los cambios o reveses de fortuna'.

En la revisión de varios textos no he encontrado —confieso mi impericia y mi negligencia— ninguna mención sobre el uso de la palabra en el azaroso mundo de la política. No importa. Las citas que he realizado podrían ser suficientes para inferir las características de quien es llamado corcho o corchoso: siendo periférico y segundero, está siempre dispuesto 'a dejarse llevar por la voluntad ajena' (sumiso), a 'prevalecer y salir bien parado en los cambios o reveses de fortuna' (acomodaticio) y a servir de tapón para corchar o tapar los abusos y atropellos, las arbitrariedades y violaciones legales, los actos de corrupción y las inmundicias que abundan en el albañal de la política.

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