Noticias del español

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| Sofía García-Bullé
El Porvenir (México)
Jueves, 10 de Agosto del 2006

«DEBE EL LENGUAJE SER VEHÍCULO DE LA CULTURA»

Felipe Garrido, habló del impacto de un enfoque comercial en las editoriales en el desarrollo del lenguaje literario unitario.


La mejor literatura es la que permite al lenguaje ser vehículo de la cultura. Bajo el marco del Curso para Editores 2006 organizado por el Consejo para la Cultura y las Artes en Nuevo León, Felipe Garrido, instructor del curso, habló del impacto de un enfoque comercial en las editoriales en el desarrollo del lenguaje literario unitario.

Comentó que este era un gran recurso de las editoriales para vender libros en diferentes países con el mismo idioma, pero que en cierta forma sacrificaba el elemento de la literatura que refleja la cultura que le dio origen, una de las principales funciones de la literatura.

Esta tendencia, de escribir en un idioma neutro y acultural fue iniciada por la editorial Readers Digest, hace ya varias décadas, con la intención de que no se colaran en la redacción elementos culturales o vocabulario que pudiera ser ofensivo para otros hablantes de la misma lengua.

Los editores vieron la ventaja de escribir en un español acultural al percatarse de que podía ser comprendido en su totalidad por hispanohablantes de diversos países, a pesar del argot particular de cada uno, porque incrementaba las ventas.

Explicó Garrido que un libro acultural puede vender más por que es más fácil de comprender, excluye elementos típicos de la cultura que lo engendra que representarían una dificultad mayor para un lector extranjero, y convierte un lenguaje que pudiera ser específico y excluyente, en amigable y digerible.

Comentó que en donde más se ve traducciones de «best sellers extranjeros», los que más leen los jóvenes y los niños.

No cuestionó la calidad de la redacción o del idioma en traducciones y obras que utilizan un español neutro, pero puntualizó que debido de su enorme difusión, era importante poner interés en la lectura de obras en un español mas regional.

«Un niño tiene que recibir el material que va a leer básicamente en el español que el habla», Sostuvo Garrido.

Agregó que más adelante como motivo de curiosidad o para expandir su conocimiento del argot en determinado idioma puede leer literatura en español neutro, o en un español que incluya el argot de algún otro país.

«El español neutro solo esta en los libros, nadie lo habla», comentó esto el editor como una desventaja en el uso de este recurso a la hora de imprimir un libro.

Puede que incremente las ventas, pero carecerá de ese elemento al cual Garrido describió como mágico y que nos indica de donde es el autor y que no se reduce a revelar únicamente una ubicación geográfica del que escribe, sino que nos regala su contexto, como ese extra por el cual se puede decir que la literatura es una ventana a la cultura.

Puede que elementos como el argot hagan un texto más difícil de comprender, pero en ese no comprender se encuentra el reto que hace a la lectura valiosa, como menciono Garrido, explicando que al no entender algo con respecto a otro idioma se investiga y ese proceso culmina con el aprendizaje que hace de la lectura una actividad no solo valiosa, sino indispensable para el desarrollo del ser humano.

«Sería una tragedia leer a un Cortazar neutro, o a un Borges neutro», declaró Garrido, expresando lo mucho que se perdería de estos autores si se leyeran en este español unitario. Al final comentó que las editoriales son empresas, tienen que tener un interés comercial entre sus intereses para poder sobrevivir, y que la difusión de un español rico en elementos culturales, además de un fomento de una cultura de la lectura y otras actividades positivas relacionadas con esta actividad pueden ser una convicción para las editoriales, editores y escritores, pero no necesariamente una obligación.

Más bien se trataría de una visión personal de la actividad profesional, como comentó Garrido.

«Lo primero que tiene que hacer un editor es publicar, lo primero que tienes que hacer un escritor es escribir», argumentó Garrido que esto no excluye que los editores tengan una conciencia profesional que les permita hacer de la difusión de la literatura un producto valioso para la cultura.

El hecho de que las editoriales sean un negocio no necesariamente significa que no puedan publicar literatura de calidad con un español completo y rico en la cultura que proveyó de lenguaje a sus letras.

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