Noticias del español

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| Roberto Guzmán
Clave Digital (Santo Domingo, República Dominicana)
Martes, 14 de agosto del 2007

DE PALABRA EN PALABRA: BAJO PERMISO

«. . . nunca dio su aprobación a T. —ahora BAJO PERMISO de ausencia remunerado— porque éste jamás respondió a las preguntas que le hicieron. . .»


La invasión del bajo, copiado del under del inglés es un asunto que crece a una velocidad espantosa.


Esta combinación es solo una muestra de los muchos ejemplos con bajo que se sufren a diario en la prensa escrita. Si sucede al ritmo mencionado en la prensa escrita, se puede deducir que la intromisión en las intervenciones orales es aun mayor.

En este caso, como en muchos otros, el problema se resuelve si se emplea otra palabra de las que siempre se han usado en el español de todos los días. Cuando se habla de conceder, dar u otorgar un permiso en nuestra lengua, se le notifica al empleado que sale CON permiso de la gerencia, de la administración. No se levanta ninguna estructura para que el empleado o asalariado pase por debajo de ella y diga que salió «bajo» permiso.

Se aconseja en casos como el estudiado aquí que cada vez que se piense en utilizar la palabra «bajo», se piense dos veces. Se verá que es muy fácil encontrar otro vocablo que desempeñe las funciones dejando satisfechos a todos y respetando las normas y usos de la lengua.

BATÁ

«. . . con la orquesta de batanga de B. V., la primera orquesta cubana que usó tambores BATÁ.»

Para los que no saben lo que es eso de batá, aquí va la explicación.

Es un conjunto de tambores que se utiliza en las ceremonias religiosas de origen Yoruba y en conjuntos musicales, especialmente en las charangas.

Este tipo de instrumento musical se conoce muy poco fuera del ambiente de la música. Solo algunos especialistas en percusión pueden diferenciar algunas de las clases de tambores que se usaron y se usan en la región del Caribe. Muchos de estos tambores proceden del África. Llegaron hace mucho tiempo durante la época de la colonia. Quienes los introdujeron fueron los esclavos africanos.

Más adelante en la historia, los tambores, junto con otros instrumentos de percusión, se incorporaron a la música popular para aportar otro tipo de sonido.

Como es natural, los nombres de muchos de estos instrumentos no han encontrado el camino para lograr su incorporación en el seno de la lengua oficial.

NOTA

«El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal lanzaron ayer una nueva NOTA de $20 con un sutil fondo de tonos pasteles y adelantos tecnológicos. . .»

En español abundan las notas. Ninguna de las notas de la lengua española cabe aquí. Lo que sí cabe aquí es que se le dé una «mala nota» a quien incluye esta nota incoherente en este contexto.

No vale la pena perder el tiempo vaciando aquí todo el caudal de la nota del español. De lo que se puede estar muy seguro es que no hay nota que valga en un texto como este.

El error en que se incurrió en la cita obedece a la influencia perniciosa del inglés. En esa lengua extranjera se llama note al billete de banco, a la moneda de papel de curso legal.

En la República Dominicana se usa la palabra «papeleta» para los billetes de banco. Esa acepción se puede considerar como un dominicanismo. En la vida diaria los dominicanos se expresan con ayuda de ese vocablo para mencionar los billetes de las diferentes denominaciones.

En la República Dominicana, como en muchos otros países, existe una gran variedad de palabras para mencionar la moneda nacional, así como al dinero de todo género. Muchos de esos vocablos son de vida efímera. Con el término «papeleta» se puede asegurar que ha existido, e incluso prevalecido, en la lengua dominicana durante más de cincuenta años.

FRONTERIZO

«. . . dijeron que los niveles anteriormente considerados normales o FRONTERIZOS de presión sanguínea indican en cambio prehipertensión.»

Tras la palabra «fronterizos» aquí se esconde un vocablo inglés de mucho uso en la jerga médica. El término del inglés es borderline. Se emplea la palabra en varios contextos, con matices que cambian según las circunstancias.

En el caso del texto se utiliza el vocablo del inglés, y por lo tanto la traducción al español, cuando se expresa que alguna prueba arroja resultados —en este caso la presión sanguínea— que yacen justo en el límite entre lo que es considerado normal y lo que no lo es.

Si se acude al diccionario en procura de ayuda para descifrar el contenido de la palabra «fronterizo» en español, se encuentra lo que se podía anticipar, «que está en la frontera». La frontera en sí misma equivale al límite que se mencionó en el segundo párrafo. En última instancia significa que algo se encuentra en el límite entre otras dos. Ese límite es la línea divisoria. El límite admite un sentido figurado e inmaterial. Este límite es la línea que señala el fin de algo o la separación de dos cosas. En el caso de la cita, es la última. Con este valor coincide con la palabra «borde», que es la que se encuentra en el inglés, que es el extremo u orilla de algo.

El uso, en los casos parecidos al de la cita, ha introducido también la palabra «limítrofe» para destacar que la cifra o cantidad que se recoge en la prueba se encuentra colocada en o muy cerca de la división entre lo normal y lo anormal. Los resultados obtenidos no le permiten al facultativo concluir que el paciente padece o no tal o cual enfermedad.

Hay otras hipótesis en las cuales el médico se refiere a la situación en que se encuentra su paciente con respecto al diagnóstico y en inglés lo expresa diciendo que es un borderline case. Aquí hay que distanciarse un poco de los términos estudiados anteriormente y expresarlo de otro modo, es un «caso incierto».

Si en lugar del caso mismo se encamina por el costado de los análisis, se puede decir o escribir que los resultados «no son concluyentes». Con esto se expresa que no es irrebatible, ni resolutorio.

La selección de una u otra palabra para expresar o traducir la idea, dependerá del entorno. El término fronterizo es admisible aunque no es la mejor opción.

EN DIRECTO

«. . . que será transmitida EN DIRECTO por la cadena. . .»

Ya no se puede criticar el uso de esta locución adjetiva. Las autoridades del consejo superior de la lengua de Madrid la registraron en su diccionario.

En la página 830 de la última edición del diccionario mayor de la lengua consta: «dicho de un programa de radio o de televisión: Que se emite a la vez que se realiza». También señala la Academia que se emplea también como locución adverbial.

Este es un caso más que prueba que la autoridad madrileña de la lengua mantiene su oído alerta con respecto al uso. La locución fue repetida durante años de manera intensa al punto que no quedó más opción que reconocerla como buena, aunque antes se la criticara.

ESTELARIZAR

«. . . que tiene una célebre versión cinematográfica ESTELARIZADA por Liza Minelli. . .»

Hay que presumir que este verbo —que disfrutamos— se apoya sobre la palabra estrella. No ha nacido con buena estrella este verbo, por lo menos por ahora.

El verbo mencionado antes, y criticado aquí, tiene quizá su origen en la palabra «estela» que es «la señal o rastro de espuma y agua removida que deja tras sí una embarcación u otro cuerpo en movimiento». O es «el rastro que deja en el aire un cuerpo en movimiento». Al extenderse hoy cubre también el vocablo el campo de «rastro o huella que deja algo que pasa».

Si no proviene de la «estela», desciende de la «estrella». De la palabra «estelar», que es lo relativo o perteneciente a las estrellas; lo que es extraordinario, de gran categoría.

Después de lo vaciado en los párrafos anteriores hay que tratar de sincronizar esos significados con el texto. Solo caben dos interpretaciones plausibles aquí. Una es que deja rastro; y la otra que la hace extraordinaria, de gran categoría.

El problema reside en el hecho de que en la versión cinematográfica la estrella es Liza Minelli y entonces no cabe el verbo creado con la intención de conferirle este título, pues ella no hace de la película una estrella con ayuda del verbo criticado.

Lo que es aceptable en este caso es que se escriba que la cinta fue protagonizada por Liza Minelli.

El tiempo dirá si el verbo logra reconocimiento. Es prematuro hacer presagios acerca de las posibilidades de que esto ocurra.

MORENA

«Una escultural MORENA venezolana tratará de coronarse como la mujer más hermosa del universo a pesar de la escasez de. . .»

El estudio de este término es muy interesante por la evolución que ha sufrido el mismo con el uso y el abuso. Hay que revisar primero lo que el diccionario de las autoridades entiende por el vocablo y luego estudiar el uso que del mismo se hace en la actualidad.

En el diccionario oficial de la lengua, la Academia asienta para «moreno» lo siguiente, «dicho de un color: Oscuro que tira a negro». En la raza blanca, «de color menos claro». En cuanto al pelo de las personas de raza blanca, «negro o castaño».

En el nivel coloquial se dice de una persona «negra». En Cuba, el moreno es el mulato, es decir, nacido de negra con blanco; o de blanca con negro. Como se nota enseguida, el asunto de esta denominación no es fácil. Más aún, hay que usar el vocablo con cautela para no ofender a la persona, pues hay quien se ofende si se le califica de negro, y en algunos países de nuestra América el término es sinónimo de negro, o peor aún, eufemismo por negro.

Ángel Rosenblat, ese gran estudioso de los asuntos del idioma de nuestra América refiere en su libro Buenas y malas palabras que las personas que en Argentina son morochas son las de color moreno, o, como dicen en Venezuela, «trigueño». Afirma el mismo autor que en Venezuela «moreno» designa eufemísticamente al negro.

Tal vez cabría preguntar aquí al redactor venezolano de la reseña del periódico, cuál acepción se le debe reconocer a la palabra «morena» en el texto que produjo. Es probable que sea una nueva acepción que el maestro Rosenblat no tuvo la oportunidad de conocer.

ORGÁNICO

«No hay duda que el modo ORGÁNICO de la colección la hace siempre cambiante, y es necesario visitarla de cuando en cuando para enterarse de todo lo nuevo.»

Aquí hay que hilar muy fino parta entender el mensaje que se trata de transmitir con el empleo del término objeto del comentario. No aparece clara la idea que se pretende dar.

Algo que es orgánico tiene armonía y consonancia. Es, por otra parte, lo que atañe a la constitución de corporaciones o entidades colectivas o a sus funciones o ejercicios.

Además orgánico es lo constituido por partes que desempeñan funciones coordinadas o constituyen un conjunto coordinado: un todo orgánico. Aparte de lo mencionado más arriba los otros significados propios de la palabra pertenecen al campo de la química, de la medicina y de la gramática.

Lo que resulta difícil de comprender en la cita es que sea lo orgánico lo que le confiere el carácter cambiante. No hay relación posible entre las dos ideas, a menos que no falte en el texto algún elemento que se le quedó en el teclado a la escritora.

En casos como el presente, se puede llegar a pensar que el error no proviene del autor del artículo, sino que lo introdujo el componedor. Este era el tipo de error que se le imputaba antes al cajista en tiempos ahora considerados remotos.

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