Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
La Calle, Cuba
Nº. 58, abril-junio del 2008

DE NUESTRA LENGUA: SE PARECEN, PERO…

De acuerdo con el ritmo vertiginoso que ha caracterizado a la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI se hace necesario economizar tiempo. Esa tendencia a la economía se manifiesta también en diversas ramas del saber, en particular, en lo que a la lengua se refiere.


De ahí, que prolifere el empleo de recursos del idioma, que permitan hacer más ágil el mensaje. Con ese fin se emplean abreviaturas, símbolos, siglas y acrónimos, que se parecen, pero no son lo mismo. Algunas de estas herramientas son viejas y bien conocidas; los acrónimos, mucho más nuevos.

Las abreviaturas son la representación gráfica reducida de una palabra mediante la supresión de letras y se cierran con punto; por ejemplo, la palabra número puede escribirse de dos formas diferentes en abreviaturas: no. y núm., también suele escribirse la primera variante con mayúsculas; pero no es necesario.

Para formar una abreviatura en plural, se doblan las letras; por ejemplo, la abreviatura de página es p., la de páginas, pp.; por eso la abreviatura de Estados Unidos es EE. UU., a diferencia de la sigla que es EUA.

Se conoce como símbolos la abreviación de los nombres de las unidades de medida que integran el Sistema Internacional de Unidades de Medidas (SI) —cuyas unidades básicas y símbolos son: metro (m), kilogramo (kg), segundo (s), amperio (A), kelvin (K), mol y candela (cd)—; los de los elementos químicos, por ejemplo, el oxígeno (O) y el hidrógeno (H), y los de los puntos cardinales: norte (N), sureste (SE). Se diferencian de las abreviaturas en que no llevan punto final.

Se llama sigla a la palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja; por ejemplo: FEU (Federación de Estudiantes Universitarios), CDR (Comité de Defensa de la Revolución), ONU (Organización de Naciones Unidas) y tantas otras que conocemos y usamos a diario, —incluso, a veces, hablamos en siglas, lo cual no es correcto—. Las siglas se escriben sin punto y la primera vez que se emplean en un texto debe aparecer el nombre completo de lo nombrado con la sigla entre paréntesis; aunque, en lo sucesivo se debe sustituir por esta.

Resulta curioso que en Cuba hemos creado sustantivos derivados de siglas —cederista, anapista (de Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP), anirista (de Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), un procedimiento bien novedoso.

Por último, los acrónimos son el tipo de sigla que se pronuncia como una palabra o el vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, constituido por el principio de la primera y el final de la última, u otras combinaciones. Son ejemplos de acrónimos láser (light amplification by stimulated emission of radiation), ovni (objeto volante no identificado), sónar (sound navigation and ranging), sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), Mined (Ministerio de Educación), Pabexpo (Pabellón de Exposiciones). Se escriben con inicial mayúscula, solo cuando son un sustantivo propio.

No constituye un error emplear estos u otros símbolos, abreviaturas, siglas y acrónimos. Precisamente para eso existen: para hacer más ágil y dinámica la comunicación.

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