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| Redacción
eluniversal.com.mx, México
Domingo 20 de septiembre del 2009

DE NACOS, GRIPAS, GÜEYES Y AGRIPEADOS

De lexicógrafos todos tenemos un poco. La lengua materna es un patrimonio cultural personal y colectivo y los mexicanos nativos no indígenas compartimos la misma, que es el español.


Así, en algún momento todos nos hemos detenido a reflexionar sobre el origen y el uso de alguna palabra. Pero aunque seamos competentes hablantes, la apariencia de una palabra puede ser engañosa al suponerla un mexicanismo, es decir una 'voz, giro o modo de hablar propio de los mexicanos'.

Por ello, el fallecido escritor José Luis Martínez advertía: «… los hablantes comunes y corrientes no son los mejores informantes para señalar mexicanismos» y como ejemplo ponía el caso de regadera, que muchos en México creen que es una palabra común y corriente en el resto del mundo hispánico, pero no es así. Lo común es decir ducha; regadera es un mexicanismo. En cambio, guateque, que pasa por mexicanismo, en realidad es una palabra de origen caribeño que compartimos con los cubanos y los puertorriqueños.

El diccionario de Santamaría es una interesante e incluso entretenida fuente para consultar el significado, usos y a veces la etimología de palabras muy utilizadas por los mexicanos. La investigación concluyó en 1959 (aunque Santamaría hizo algunas correcciones en 1960 para una segunda edición que ya no vio publicada), desde entonces los mexicanos y su lengua han evolucionado pero muchas cosas continúan vigentes. Estos son algunos ejemplos:

De la actualmente muy ofensiva palabra naco, Santamaría afirma que se trata de una voz otomí cuyo significado es 'cuñado'; además, que en Tlaxcala se usa para referirse al indio de calzones blancos y que en Guerrero es una palabra usual para hablar de 'los indígenas nativos del Estado y, por extensión, al torpe, ignorante e iletrado'.

A interjección ¡buey!, el tabasqueño la define como una 'expresión injuriosa, la más grave y ofensiva que usa el lépero del hampa de la capital', pero sobre el actual coloquialismo güey, hoy tan popular y casi sin carga ofensiva, no dice nada, quizá porque en 1959 era una forma inexistente o de muy poco uso.

De la palabra gringo, que muchos creen que es un mexicanismo, aclara que es una palabra muy extendida en todo el mundo hispánico, incluida España; que en algunas partes es sinónimo de yanqui y en otras se utiliza para referirse a cualquier extranjero rubio que no habla español.

Y sobre gripa escribe: «Si no es en tono amanerado, nadie dice gripe, que aconseja el Diccionario, sino gripa; y está bien dicho». Para reforzar su idea, alega con humor que en este país nadie dice agripeado (¿o agripedo?) que es como se diría si fuera gripe.

Pero a medio siglo de la observación de Santamaría sobre el uso de gripa y gripe, parece que este año habrá aún muchos agripeados.

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