Noticias del español

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| Magí Camps
lavanguardia.es, España
Lunes, 21 de junio del 2010

DE MAESTRILLOS Y LIBRILLOS

Unos opositores debían puntuar un texto de Delibes igual que lo había hecho el escritor.


La editorial Wei Lai Futuro ha dado la campanada publicando Huida a Jerte,de Martin Ortega Carcelen, un libro sin tildes como su autor. No me extenderé aquí a analizar la sinrazón de tal propósito, pues Màrius Serra y Quim Monzó ya han dedicado sendos artículos a tan jugoso tema. Pero debo confesar que cuando leí el titular de esta noticia, yo, iluso de mí, pensé en un ejercicio de estilo. Me vino a la cabeza Raymond Queneau y sus Exercices de style, ahora en versión catalana de Joan-Lluís Lluís (el libro Xocolata desfeta presenta un mismo texto escrito en 123 estilos distintos). O el lipograma La disparition, en el que Georges Perec no emplea la vocal e en toda la novela. Y creí que el libro Huida a Jerte evitaba las palabras que llevaran tilde. Por ello salía huida en el título, demasiadas veces indebidamente tildada. Pero no. Ni estilo ni juego ni nada: un disparate monumental.

En el otro extremo, la Junta de Castilla y León convocó recientemente unas oposiciones para ocupar distintos puestos y empleó un texto de Miguel Delibes para el ejercicio de puntuación. Tomó un párrafo de El hereje, suprimió los signos de puntuación y pretendía que los opositores colocaran exactamente los mismos puntos y las mismas comas que había empleado el novelista vallisoletano.

Los signos de puntuación tienen su lógica, pero está ligada al estilo de cada cual. Allí donde uno ve un punto, otro pondrá un punto y coma… o una coma. La tabla de medir ha sido tan desacertada, que un grupo de aspirantes ha presentado recurso. El Mundo de Castilla y León informa de que los opositores consultaron oficiosamente a la RAE y que esta les ha dado la razón. Dice la Academia: «Aunque existen signos de puntuación de presencia obligatoria en un escrito, ciertamente un texto de cierta longitud suele permitir distintas posibilidades, y la elección de una u otra depende del gusto personal o de la intención de quien escribe».

El buen uso del lenguaje reside en hallar el justo equilibrio: ni es de recibo cargarse las tildes, ni nadie puede pretender que todos puntuemos igual. Pero ya se sabe que el mundo de la lengua está lleno de sabelotodos. La única forma de sobrevivir con dignidad es recordando siempre a Sócrates y abordar el conocimiento con humildad. Quien duda aprende. Y quien se cree poseedor de la verdad no avanza.

Al escribir este texto he aprendido la palabra lipograma (a partir del verbo abandonar en griego: 'Texto en el que se omiten deliberadamente todas las voces que contienen determinada letra o grupo de letras'), que no tiene nada que ver con liposucción (a partir del nombre grasa en griego).

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