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María Luisa García Moreno

Educación, Cuba, no. 135

Enero-abril, 2011

¿DE DÓNDE VIENEN? EDUCACIÓN: PENSAMIENTO + SENTIMIENTO


Del latín educatĭo, -ōnis, procede la palabra que da nombre a esta publicación: educación y, según el Diccionario de la Real Academia Española, es la 'enseñanza que se da a los niños y jóvenes' o la 'instrucción por medio de la acción docente'; sin embargo, también da nombre a la 'cortesía y urbanidad', acepción que, por lo general, asociamos con el concepto de educación formal.


Se relaciona con el verbo educar, del latín ēdŭcāre y es pariente de dūcěre, 'conducir, criar'. Por eso, es un concepto muy amplio que, entre sus varias acepciones, significa: 'dirigir, encaminar, doctrinar', 'desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.', 'desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio', 'perfeccionar, afinar los sentidos' y 'enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía'.

El concepto de educación se refiere, en esencia, a los métodos por los que cada sociedad mantiene sus conocimientos, cultura y valores, y afecta tanto el desarrollo de los aspectos físicos como mentales, emocionales, morales y sociales de las personas. El trabajo educativo se desarrolla a través de la escuela, la familia y la sociedad en su conjunto.

La historia de la educación recoge teorías, métodos, sistemas de administración y situación de las escuelas, desde la antigüedad hasta el presente, y en todo el mundo. Es por eso, que su estudio comienza con el análisis de los sistemas de educación más antiguos, los cuales se caracterizaban por enseñar la religión y mantener las tradiciones.

En el antiguo Egipto, las escuelas —radicadas en los templos— enseñaban no solo religión, sino también principios de escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. En la India, la educación también estaba en manos de los sacerdotes, quienes enseñaban a los escolares el budismo,1 'doctrina filosófica y religiosa', que se caracterizaba por la práctica de la austeridad y se extendió a otros países del Lejano Oriente. En la antigua China, la educación se centraba en la filosofía, la poesía y la religión, de acuerdo con las enseñanzas de Confucio y Lao-tsé.2 Los métodos educativos de Persia estaban basados en el entrenamiento físico y fueron muy valorados por los griegos, hasta el punto de que en la antigua Grecia, priorizaban la gimnasia tanto como las matemáticas y la música. La Biblia y el Talmud son la fuente de la educación entre los judíos; este último animaba a los padres a enseñar a sus hijos conocimientos profesionales específicos, natación y una lengua extranjera.

La educación tenía un carácter acentuadamente militar para los antiguos aztecas, mientras que en los mayas predominaba lo religioso. Se iniciaba en el hogar y estaba en función del sexo de los hijos, a quienes los propios padres acercaban a las labores que en el futuro habrían de ejecutar; de modo que mientras los niños pasaban el tiempo jugando al aire libre y ayudaban al padre en sus faenas habituales, las niñas, junto a sus madres, se entrenaban en las labores domésticas, hasta alrededor de los doce años, cuando eran internados en establecimientos educativos, diferentes en dependencia de si eran nobles o pertenecían al pueblo.

Mucho ha pasado desde entonces y hoy se hace realidad la máxima martiana: «El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción de pensamiento, y en la dirección de los sentimientos».3

 

Notas

1 El budismo fue fundado en la India, en el siglo VI a. n. e. por Siddharta, «el que logra su fin», quien se convirtió en Buda, 'el que se despertó' o 'el iluminado'.

2 CONFUCIO (c. 551-479 a. n. e.), primer gran filósofo chino, cuya enseñanza se basaba en elevados valores éticos y morales. LAO-TSÉ (c. 570-c. 490 a. n. e.), filósofo chino considerado el fundador del taoísmo; en realidad, se cree que si existió fue en la persona de un filósofo anónimo del siglo IV a. n. e. que atribuyó su trabajo a este sabio legendario.

3 José Martí: Ideario pedagógico. Selección de Herminio Almendros. Editorial Pueblo y educación, 1990, p. 147.

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