Noticias del español

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| Marcelo Arduz Ruiz, de la Academia de la Lengua
laprensa.com.bo, Bolivia
Viernes, 5 de noviembre del 2010

CURIOSIDADES EN EL LENGUAJE: CARONTE

Derivado del griego Aqueronte, nombre del río que, con nacientes al extremo este del Cáucaso, en proximidades del mar Caspio, dentro de la mitología se convertía —al pasar por la antigua Hélade— en el primer río de los infiernos, que entre sus vaporosas sombras separaba al mundo de los vivos y los muertos...


Según vimos la semana pasada, en la parte final de las Etimologías, Zeus o Júpiter consigue derrocar a su padre Cronos, el Tiempo (Saturno entre los romanos), repartiendo luego el Universo entre sus hermanos: él se reservó los Cielos para gobernar desde el Olimpo; correspondiendo a Poseidón o Neptuno el reino de los océanos, y a Hades o Plutón, el mundo subterráneo o de los muertos, más tarde llamado infernus (de infer: abajo), al separarlo del cielo cristiano.

Dentro de tal división, Caronte (Creación del Caos), el hijo de Erebo (la Tiniebla Profunda) y Nicte (la Noche), fue condenado por Júpiter por haber socorrido a los gigantes que lucharon contra los dioses olímpicos para servir de barquero en el transporte de las almas de los muertos hasta el tenebroso reino de Hades.

Se dice que nadie podía abordar dos veces la nave del olvido, ante la imposibilidad de retornar al mundo de los vivos, por lo cual la función esencial de Caronte, también llamado Carón, era la de transportar sólo a los difuntos.

También se cuenta que era su obligación rechazar muertos insepultos, condenados a vagar por las márgenes del río Aqueronte durante cien años. De ahí el afán del rey de Troya (Príamo) en rescatar el cuerpo de su hijo Héctor, abandonado por Aquiles sin darle sepultura. Caso similar, Teseo, asesinado por el Rey de Sciros, fue arrojado a un barranco, quedando sus restos olvidados e insepultos largos años, hasta que el Oráculo guió a los atenienses al lugar donde se escondieron.

Los mitólogos, que personifican al barquero como viejo codicioso y avaro, apuntan que similar castigo infligía a quienes se negaban a entregar un óbolo como pago a sus servicios; por lo cual entre los antiguos se impuso la costumbre de colocar una moneda debajo de la lengua o entre los dientes de los cadáveres.

Luego que Hades secuestra del mundo exterior a la bella Perséfone, haciéndola reina del infierno, los mortales que querían visitarla para cruzar el río debían presentar al barquero una rama de oro que crecía en un remanso de acceso al río Aqueronte.

Virgilio, el más célebre de los poetas latinos, menciona que en las mismas puertas del infierno la Sibila de Cumas tenía su antro, al mostrar al héroe Eneas cortando la rama aurea en compañía de la hechicera.

Por su parte, Homero, en la Odisea, menciona el recurso diferente del que se valió Odiseo para ingresar en el Averno, en procura del consejo del famoso adivino Tiresias, antes de retornar a su patria tras tan dilatada y atribulada travesía.

De todas maneras, poquísimos mortales lograron descender al infierno y menos salir con vida de él, entre ellos Orfeo que amansó al Cancerbero con el sonido de su lira o Perseo que pudo escapar ayudado por Hércules, mientras su compañero de aventuras Peritoo murió despedazado por el dogo infernal. Hércules había ingresado sin presentar el ramo, gracias a la ayuda de Atenea para capturar al monstruo, siendo por esto severamente castigado Carón por el lapso de un año…

Caronte, en el moderno folklore griego, está representado por Caros, Carontas o el ángel exterminador. En sentido figurado, el diccionario otorga su nombre al guarda severo o de bruscos modales y, hablando de deporte, al portero o jugador que defiende el arco…

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