Noticias del español

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| Marcelo Arduz Ruiz, de la Academia de la Lengua
La Prensa, Bolivia
Viernes, 26 de marzo del 2010

CURIOSIDADES EN EL LENGUAJE (43)

ETIMOLOGÍAS


BIBLIOTECA.- Del griego Biblios, libro, y Théké, armario. Mueble en el que se guardan libros y, por extensión, las instituciones públicas que cobijan colecciones para consulta en salas de lectura; aunque en el sentido de armario es más conveniente en castellano utilizar la palabra estante o librería.


La Biblioteca más famosa de la antigüedad fue la de Alejandría, que atesoraba el saber de su tiempo con la colección más grande de libros de la antigüedad, con aproximadamente 500.000 volúmenes y rollos manuscritos, además de un anexo en el templo de Serapis con más de 43.000 volúmenes.

Fundada a inicios del siglo III a. C. por el rey egipcio Tolomeo I y ampliada por su hijo Tolomeo II, fue destruida en sucesivas épocas, la primera cuando el incendio provocado por Julio César cundió a sus depósitos; en el año 272 d. C. también fue incendiada por el emperador Aureliano; el 391 fue arrasada junto a otros edificios «paganos» por órdenes del emperador Teodosio I; y el 641 sus restos fueron destruidos por los musulmanes al mando del Califa Omar I.

En años sucesivos su suerte no fue distinta. En 1798, los franceses se apoderaron de ella y en 1802 fue bombardeada por los ingleses al ocupar la ciudad. Gracias a las copias caligrafiadas difundidas en bibliotecas del mundo civilizado, muchos escritos antiguos sobreviven hasta hoy, incluyendo millares de manuscritos. Finalmente, el año 2007 fue reconstruida por la Unesco con la aplicación de modernas tecnologías.

En 1987, al dictar una conferencia sobre la poesía concreta en Río de Janeiro (Brasil), afirmamos que desde el salto de la página al espacio etéreo del video, la holografía y la entonces todavía incipiente computadora, el libro estaba destinado a desaparecer, no así la literatura, que cambia de forma y se transforma. Acaloradas voces entonces se levantaron (entre ellas Vargas Llosa), afirmando que el libro no moriría jamás. No obstante, la realidad se impuso al poder ingresar a la biblioteca del Congreso de Estados Unidos sin necesidad de trasladarnos miles de kilómetros; y hasta la legendaria biblioteca de Alejandría, que en la antigüedad ocupaba más de cuatro manzanos juntos, hoy puede caber en un simple ordenador personal. En España, entre las más notables colecciones se halla la Biblioteca del Escorial, creada y enriquecida por el rey Felipe II (1527-1598): el Archivo de Sevilla y la Biblioteca Colombina de la catedral de esa ciudad, con documentación referente a Colón reunida por su hijo Fernando (1488-1539), quien acompañó a su padre a América y escribió una historia sobre él de la cual sólo se conserva una traducción italiana.

En el antiguo Virreinato del Perú, el mayor reservorio bibliográfico del continente austral se hallaba en la Biblioteca Nacional de Lima, incendiada y saqueada por las tropas invasoras chilenas luego de la infausta guerra del Pacífico. Uno de sus más ilustres directores fue don Ricardo Palma, autor de las Tradiciones Peruanas.

En Bolivia, el mayor reservorio bibliográfico es la Biblioteca y Archivo Nacional de Sucre, creada mediante Ley de la República en 1883. En la ciudad de La Paz, la principal es la Biblioteca y Archivo histórico del H. Congreso Nacional; y entre las institucionales las del Ministerio de Defensa y Relaciones Exteriores, que de acuerdo a ley son las únicas de todos los ministerios. De tiempos de la Colonia, sobresalen las de Cochabamba y las bibliotecas franciscanas de Tarata y Tarija.

Se dice que una Biblioteca es para una casa lo mismo que las flores para un jardín.

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