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Alexis Márquez Rodríguez

Tal Cual.

Martes, 6 de diciembre del 2011

CON LA LENGUA: LAS CONJUNCIONES (2)


CONJUNCIÓN ADVERSATIVA. A diferencia de la copulativa, que tiene función sumativa, la conjunción adversativa enlaza dos frases u oraciones, o  dos elementos oracionales, estableciendo entre ellos una contrariedad u  oposición. Es común que se trate de dos oraciones, una afirmativa  y otra negativa, que se contraponen. Son por definición adversativas las conjunciones siguientes: mas, pero, empero, sino, aunque… Hacen su misma función locuciones adversativas como sin embargo, no obstante, antes bien, etc.


 

 

 

 La conjunción mas (no lleva tilde, lo cual la diferencia del  adverbio de cantidad más) es equivalente a la conjunción pero: «Ella estaba equivocada, pero no lo sabía»; «Ella estaba equivocada, mas no lo sabía». Mas se usa poco en el lenguaje común, y se emplea sobre todo en el lenguaje literario, con fines estilísticos. Sin embargo, fuera del lenguaje literario su uso es  frecuente cuando en un texto se ha empleado la conjunción pero, para evitar la repetición de esta.

 

En el Castellano antiguo la conjunción mas solía emplearse con el  significado de 'sino', uso que se conserva en la plegaria conocida como «Padre nuestro…no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos de todo mal…».

 

De las conjunciones adversativas la más empleada hoy es pero, a diferencia  del lenguaje antiguo, en que prevalecía mas.

 

Pero puede tener un carácter restrictivo, en el sentido de que el  significado  de la segunda oración es limitado, pero no negado del todo: «Ella es bonita, pero es un  poco antipática». También puede ser excluyente, porque el significado de la segunda  oración es excluido o negado totalmente, y no sólo restringido: «Esa es tu  opinión, pero no la mía». En el primer caso se da a entender que la antipatía de ella  restringe  o disminuye su belleza, pero no la anula totalmente. En el segundo caso la opinión de uno niega o excluye en absoluto la del otro.

 

Es frecuente que empleemos pero encabezando una oración con el  propósito, más que de contrariedad con otra oración, de enfatizar algo que se ha dicho antes: «–La policía detuvo a Fulano. –¡Pero si yo se lo dije, que se cuidara!».

 

Empero es conjunción equivalente a pero, aunque se diferencian  en que  pero sólo se usa encabezando la oración a la cual pertenece, mientas que  empero puede usarse de ese modo, pero también dentro, y no a la cabeza de su  oración: «Él ha envejecido, pero se conserva muy bien»; «Él ha envejecido; se conserva, empero, muy bien».

 

Hoy empero es de uso restringido; se usa más que todo en el lenguaje literario.

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