Noticias del español

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| Francisco García Pérez
www.lne.es, Asturias (España)
Miércoles, 13 de enero del 2010

COMPOSTAJE, CUCHAJE Y DICCIONARIO

Lectura crítica de un artículo anónimo publicado en la «Gaceta de Gijón», que edita el Ayuntamiento de dicha ciudad.


Leo con esmero, buena voluntad y espanto un artículo anónimo publicado en la Gaceta de Gijón (editada por el Ayuntamiento de dicha ciudad, es decir, mediante mis impuestos, como vecino de ella que soy) que lleva por título «El planeta se cuida en casa». En la entradilla del escrito se me anuncia que Cogersa (Consorcio de Residuos Sólidos de Asturias) «repartió 25 compostadoras» y ha editado una Guía del compostaje doméstico. Me extraña un poco la alternancia del pretérito («repartió») con el antepresente («ha editado»), pues, en una interpretación gramatical, Cogersa dice que no repartirá más compostadoras, pero sí que seguirá editando la guía: alta política, minucias semánticas, qué sé yo. Sin embargo, mi verdadero problema lector es que no sé ni lo que es una compostadora ni lo que es el compostaje, así que me voy a mis diccionarios y cuál no será mi sorpresa al comprobar que en ellos no figura ninguno de ellos. «Com-» y «post-» son prefijos («compañía», «postmoderno»?), y «-aje» es el sufijo que añadimos a una base verbal para crear el significado «acción de» («abordaje», acción de «abordar»). O sea, ¿«compostaje» expresa la «acción de condespués»? Va a ser que no.

Abro, entonces, Wikipedia y veo la luz: el «compostaje» es una técnica mediante la cual se obtiene el «compost», que no es otra cosa que el abono orgánico. Acabáramos, bendito sea Dios, en qué tribulaciones lo meten a uno. Pero, como no tengo remedio, me pregunto por qué llaman al abono orgánico «compost» (una palabra inglesa, cuyo significado es el de «abono») y no lo llaman abono orgánico. Así que leo un poco más del artículo y chiribitas de santa ira lingüística salen de mis ojos. Mal voy a entender nada, porque esas líneas no están escritas en lengua alguna que jamás se haya hablado en España. Leo, por ejemplo, que «se detalla paso a paso», que es lo mismo que decir que se sube para arriba o se baja para abajo, un pleonasmo inútil, porque si «se detalla» ya está claro que se va a hacer por partes, minuciosamente. Pero vean cómo «detalla» el menda o la menda para que lo entienda el pueblo llano: lo que se detalla es «el proceso de elaboración del compost a partir de la fracción orgánica de los residuos domiciliarios». Sí, detálleme usted, porque eso de «la fracción orgánica» tiene tela.

Hay frases tenebrosas, enigmáticas: «Comienza el lento proceso de la descomposición aerobia de la materia orgánica». Y hay barbarismos que originan un significado final cachondísimo: «Desde el equipo de educación ambiental se planifican acciones formativas y de seguimiento para tratar de explicar las fases?». O sea que «desde» el equipo se están haciendo planes «para tratar de explicar», para ver si se les arregla que los entendamos. ¿Y qué son «acciones formativas»? ¿Qué son acciones «de seguimiento»? ¿Qué es eso de que se «está poniendo en marcha (?) un plan de choque»? ¿Acaso los «planes de choque» van despacito, poco a poco, avisando, poniéndose en marcha?

No me acostumbro a los disparates cuando proceden de la impostación y no de la ausencia de medios. Si me hubiesen contratado a mí para buscarle un nombre a la técnica productiva de abono orgánico, y teniendo en cuenta que «cucho» significa «abono hecho con estiércol y materias vegetales en estado de descomposición», y considerando que alguna caca de perro o gato («estiércol») se colará entre lo que metemos en la señora compostadora, les habría regalado el asturianísimo y españolísimo «cuchaje» para el procedimiento y «cuchadora» para el aparato. Pero ¿dónde voy a parar, aldeano de mí, con mi «cuchu» o mi «cucho» a cuestas frente al «compost» made in USA, tan guay, tan molón, tan «cool», tan perimoderno y metamoderno, tan tonto del haba, en definitiva?

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