Noticias del español

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| Magí Camps
La Vanguardia, España
Lunes, 29 de marzo del 2010

COMPLEJA VISIBILIDAD

La búsqueda de un lenguaje no sexista avanza a trompicones y no a gusto de todos.


Resulta evidente el cambiante papel social y profesional de la mujer, y por ello la lengua debe responder a la nueva realidad reflejándola, no ocultándola. Las premisas son claras, pero la maleabilidad de la lengua es limitada. ¿Son los masculinos plurales incluyentes? Es decir, si se habla de «los conductores», ¿se está incluyendo a las conductoras?

«La cuestión es compleja tanto lingüística como socialmente». Con esta frase concluía el gramático Joan Solà la jornada que el 19 de marzo se celebró en la Universitat de Barcelona: «Visibilitzar o marcar. Repensar el gènere en la llengua catalana».

Abrieron el fuego las filólogas Eulàlia Lledó y Neus Nogué, firmes defensoras de la visibilidad pero con criterios opuestos en cuanto al masculino plural: excluyente según Lledó, incluyente para Nogué. Lledó mostró ejemplos de duplicaciones ya en el catalán medieval e hizo hincapié en los casos que considera consolidados («actors i actrius»). Y Nogué exhibió otros en que las duplicaciones no funcionan: «Un pacte per viure junts i juntes», es decir, ellos por un lado y ellas por otro; y alertó contra las «políticas de escaparate».

En cuanto al diccionario, Martí i Castell, del IEC, describió las modificaciones que se introducen, pero defendió la parte histórica y cultural de la lengua, que se refleja en palabras como home, común en cuanto a la especie humana y cuya negación cuestionaría voces como tothom o humanitat, incluso Homo sapiens. Porque quien las emplea «no es machista, del mismo modo que quien pronuncia expresiones como Déu n´hi do no tiene por qué ser religioso».

Algunas participantes consideraron que determinadas soluciones atentaban contra la gramática y la calidad de la comunicación, mientras que otras dieron a la lengua «la capacidad de cambiar el mundo». De ser así, los lingüistas seríamos semidioses… y no es el caso.

La última mesa rechazó de plano el plural excluyente y describió una brecha entre el lenguaje educativo administrativo y el de los medios y la literatura. Pla Nualart, jefe de Edición del Avui, aclaró que ningún lector se ha quejado por el uso de este plural; el crucigramista Pau Vidal confesó haberse sentido «un marciano al oír algunas de las intervenciones»; y Jordi Puntí señaló que un escritor en catalán «tiene de por sí tantos problemas con la lengua, que el lenguaje sexista es una minucia».

Una comisión con las especialistas sobre lenguaje no sexista presidida por Martí i Castell establecerá unos criterios que se darán a conocer en junio. Veremos si llegan a acuerdos.

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