Noticias del español

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| Marta San Miguel (El Diario Montañés, España)

«Comillas no se centra sólo en enseñar español a los extranjeros»

Víctor García de la Concha es rápido manejando las palabras. Como director de la Real Academia Española de la lengua representa en esa velocidad el «vitalismo» que late en el lenguaje castellano.

 

Asistió en Comillas (España) a la clausura de las II Jornadas de Trabajo del Corpus del Español del Siglo XXI, organizado por la Fundación Comillas y la RAE. Y en plena vorágine del acto institucional, se separa de la limitada agenda que le deja el evento para analizar desde dentro el proyecto Comillas y, cómo no, los retos del lenguaje.

El proyecto Comillas ha cogido ritmo, ¿cómo ve su avance?

-Es una idea emocionante e ilusionada del presidente Miguel Ángel Revilla, asumida por el pueblo de Cantabria, y que ahora da un paso importante con la conclusión de la rehabilitación de la vieja universidad. Además, el fin de esa fase coincide con un proyecto de crear en el seno de la Fundación un centro agregado universitario que otorgaría a las actividades el refrendo de un título de grado, y eso resulta más atractivo para aquel que viene a realizar un curso o una actividad.

¿Se centra sólo en enseñar español para extranjeros?

-La Fundación Comillas nace con un propósito muy abierto en la enseñanza del español a extranjeros. Yo he aportado una idea que pueda ser útil. Aparte de ese objetivo de cursos a extranjeros, también conlleva la formación del profesorado así como estudios sobre cómo perfeccionar los métodos de enseñanza sobre todo en una era digital en la que mucha gente aprende digamos fuera de un lugar, un poco en la líneas de las universidades abiertas como el caso de la Oberta de Cataluña.

¿Qué idea ha aportado?

-Hay otras posibilidades, pero les he comentado el modelo del Middlebury College, que es el centro quizá más importante de enseñanza de idiomas en Estados Unidos. Es un sistema cerrado, frente, por ejemplo, al de la Universidad de Salamanca que combina la residencia de los chicos en familias y después mucho contacto en la calle… Middlebury es una enseñanza «enclaustrada» con la consigna de que no se habla otro idioma del que se va a aprender. Comillas y ese soberbio edificio es un centro ideal para plasmarlo. Les he sugerido esa posibilidad y les ha parecido interesante.

¿Qué más guarda Comillas detrás de la docencia?

-La Fundación no se centra sólo en la enseñanza para extranjeros. La Fundación va a establecer un convenio con la Universidad de Cantabria para hacer un Corpus léxico, un gran banco de registros léxicos del español de los negocios que recoja qué terminología se emplea. Ahí, la RAE va a colaborar en ese punto concreto. Se trata de un Corpus especial. Es un conjunto de registros léxicos: se localizan y compendian las palabras mediante una serie de marcaciones informáticas. Esto permite utilizar ese gran depósito para estudios o consultas. La Fundación nos pide que aportemos técnicas de marcación porque un corpus no se trata de almacenar palabras sino de articularlas, sistematizarlas para obtener la mayor información posible de esas palabras.

Miguel Ángel Revilla [presidente de Cantabria] dijo en la reunión de presidentes autonómicos que había que empezar a pensar en el español como una industria…

-Desde hace unos años se viene hablando mucho de esto. Fue un compañero de la RAE, Ángel Martín Municio, vicedirector de la RAE, el primero que comenzó a reclamar la atención y a estudiar el valor económico del español. La lengua ya tiene varias industrias detrás como las editoriales, turismo lingüístico, turismo cultural, la enseñanza de español a extranjeros. Todo tiene una rentabilidad directa.

¿Cómo ve el español, se habla tan mal como dicen?

-La lengua es un gran patrimonio. Hay que distinguir entre la potencial lingüística del español, y el uso de este o aquel individuo que machaca la lengua o estropea la ortografía. Eso es una cuestión parcial. La vitalidad es expansiva, gracias fundamentalmente a Hispanoamerica. El eje dinámico del español está allí por demografía, y por la expansión hacia el norte. Nosotros, los españoles, somos sólo una décima parte de los hispanohablantes.

Cantabria acaba de inaugurar su Biblioteca y Archivo histórico con varios años de retraso…

-En España se lee cada vez más, otra cosa es que leamos bien, lo que hay que fomentar es la lectura reposada, gustosa. Se publican cada vez más libros. La política de bibliotecas puede hacer aún mucho. Hablo muchas veces de las bibliotecas de los centros escolares, no pueden ser un apéndice de un aula fría con estantes llenos de libros sino que debiera ser el núcleo de ese centro escolar, lo más importante. Y no pienso sólo en libros, sino también en libros digitales. Y sobre ello organizar actividades, que sea un lugar acogedor y grato para estar.

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