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| Alexis Márquez Rodríguez (RADIO ONDA)

ALGUNOS DIMINUTIVOS Y DESPECTIVOS

LA PALABRA


Un joven lector, estudiante del Instituto Pedagógico, me pregunta si es


cierto que Venezuela es un vocablo despectivo. Esta consulta me la han


hecho otras veces, y algo he escrito al respecto.


Mi joven consultante se plantea la duda porque, dice, el sufijo zuela se

usa en compuestos despectivos como mujerzuela, escritorzuelo, bestezuela,

ladronzuelo, etc. En estos casos tiene razón, pues efectivamente estos

vocablos terminan en zuela y tienen carácter despectivo. Sin embargo, es

fácil observar que en bestezuela y ladronzuelo el valor peyorativo no se los

da sólo el sufijo, sino también, y quizás determinantemente, el significado

del primitivo del cual cada uno deriva: bestia y ladrón.

Pero no siempre el sufijo zuela forma vocablos despectivos. Con frecuencia

entra en diminutivos, que no necesariamente conllevan el signo despectivo:

cazuela, por ejemplo, es un cazo pequeño, no de por sí despreciable;

nietezuelo es un nieto pequeño, y el vocablo no sólo no es despectivo, sino

que puede tener mas bien un toque cariñoso; una fuentezuela es una pequeña

fuente de agua, pero no necesariamente desdeñable; pañuelo es también un

diminutivo, y no tiene nada de peyorativo; jovenzuelo o jovenzuela podemos

decirle a un muchacho o muchacha, sin ánimo de zaherirlo; lo mismo con los

términos mozuelo o mozuela. Estos vocablos pueden eventualmente usarse con

tono despectivo, pero no siempre es así. Lo despectivo suele estar más en

la intención del hablante, que en la palabra misma.

No hay duda de que Venezuela es un diminutivo de Venecia, y la historia

misma del vocablo prueba que es así. Porque la idea, aducida como origen

del nombre, de que los palafitos sobre el lago les hiciera recordar a sus

descubridores la Venecia del Adriático, es decir, una Venecia en pequeño,

no muestra per se ningún valor peyorativo.

Este mismo consultante me pregunta también si el vocablo maracucho, el

gentilicio de los nativos en Maracaibo, por su terminación debe asimismo

considerarse despectivo. Sobre esto también he escrito varias veces. El

sufijo ucho forma a menudo vocablos despectivos: periodicucho, medicucho,

feúcha, cuartucho, avechucho, casucha, etc. Pero hay casos en que ese sufijo

forma diminutivos sin contenido despectivo: aguilucho, serrucho, capucha, de

águila, sierra y capa, respectivamente. Incluso se usa en hipocorísticos,

que antes que despectivos suelen ser mas bien tratamientos cariñosos:

Perucho, Marcucho (un hermoso cuento de Leoncio Martínez se titula

³Marcucho el modelo²); Lucho y Lucha, por Luis y Luisa, lo mismo que

Luisucho y Luisucha; Merceducha, Martucha, Mariucha, Marucha, Elenucha…

Incluso hay casos en que vocablos en ucho señalan determinadas situaciones,

no necesariamente de manera despectiva. Si decimos de alguien que está

debilucho, flacucho o paliducha, lo decimos posiblemente con preocupación,

pero no siempre de modo despectivo.

Imposible saber si quien inventó el término maracucho lo hizo con intención

peyorativa o para ofender. Lo más probable es que no. En todo caso, de

haber tenido el vocablo originalmente ese valor evolucionó, y hoy es posible

que todavía haya maracuchos que abominen de su gentilicio, pero la mayoría

lo llevan sin complejos, y hasta orgullosamente.

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