Noticias del español

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| Carlos Benítez Villodres
diariolatorre.es, España
Viernes, 14 de septiembre del 2007

ABEJAS Y POLEN

La carencia del hábito de la lectura favorece la crisis lingüística que palpita en cada país del orbe, y viceversa. Ciertamente si no se genera el hábito de la lectura antes de los 18 años, es muy difícil que surja en el individuo al traspasar la línea de esa edad. Esto es una responsabilidad de la familia, de la escuela, de los institutos…


La lectura enriquece permanentemente al ser humano. «Los libros, dice Lowell, son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra». La lectura aumenta el léxico del lector, fomenta matices de las mismas palabras pero en distintos contextos, habilita gradualmente al ser humano a una lengua cada vez más expedita… Además, favorece la ortografía. Somos conscientes de que la mayoría de los adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes cometen auténticos horrores ortográficos.

La lectura tiene doble propósito; por un lado te instruye y por otro es una muy buena manera de relajarse. Entrar en la mente y en la experiencia de otro ser humano que quizá desde hace muchísimos años dejó de existir, es una experiencia inolvidable.

Por otro lado, el exceso de vocablos groseros en los medios de comunicación y un insuficiente hábito de la lectura en todos los niveles educativos evidencian esa fuerte crisis lingüística, a la que ya he aludido, en cualquier país. Por consiguiente éste es un punto de debate en todo el mundo.

Al no tener este apoyo y este respaldo de la lectura, el chico va reduciendo su lenguaje a la audición, a lo que oye por radio o por televisión…, y digamos que no se encuentran en los medios, los mejores ejemplos.

Es verdad que la escuela exige mucho en cuanto a lectura y escritura, pero a veces descuida otras dos cosas que son complementarias para un desarrollo correcto del idioma: la audición y la expresividad. Acostumbrarse a escuchar es un modo de retener, y hacer hincapié en mejorar cada vez más el nivel de expresión es importantísimo, ya que el 90% de la vida de una persona se ve influido por el uso de la lengua. Si olvidamos esto, generaremos futuros ciudadanos «discapacitados verbales» para ejercer el derecho a la expresión.

El hecho de esa falta del hábito de lectura, no sólo es causada por varios factores como son: la disminución de venta de libros, la carestía de los mismos, la crisis económica en demasiadas familias, el exceso de trabajo que resta tiempo para la lectura…, sino que también es debido a que la verdadera enemiga del libro es la televisión, cuyo rol principal debería ser el fomento de la lectura a través de programas de tipo cultural, que incentiven el hábito de leer.

El hombre que no ha tenido el hábito de leer, está prisionero en su mundo inmediato en cuanto a tiempo y espacio. Su vida cae dentro de una rutina establecida; se limita al contacto y la conversación con algunos amigos y conocidos, y no ve más de lo que sucede en su alrededor. De esta prisión no hay fuga posible. En el momento en que tomas un libro entras en un mundo distinto, y si se trata de un buen libro, inmediatamente entras en contacto con uno de los mejores narradores del mundo.

En la actualidad, es fácil observar que la pérdida de cultura es creciente, debido a que hay un gran desamor hacia los libros. Las editoriales, en su gran mayoría, están en crisis, así como las librerías. Muchas de ellas terminan «cerrando sus puertas al público», porque no son rentables.

Todos estamos implicados en una desatención grave por la enseñanza de la lengua. Por lo pronto, lo que se está dando es una pérdida de conciencia del valor sociológico de la lengua, cuando ésta representa el tejido conjuntivo de toda la sociedad. Erróneamente se dice que «Lengua» es una asignatura, cuando en realidad es la vía de enseñanza para entender todas las otras materias…, en definitiva, para vivir dignamente.

La lectura es poder absoluto. Cuando abrimos un libro, abrimos un mundo lleno de conocimiento, diversión y entusiasmo. Cuando leemos un libro nos unimos a esos científicos, poetas y héroes en una emocionante travesía para visitar otros mundos maravillosos y misteriosos, englobados dentro de la palabra escrita. Luego de la lectura vendrá el análisis y la crítica.

Recordemos que la lectura nos hace libre, nos da seguridad y nos proporciona una armadura para luchar contra las adversidades internas y externas.

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