La construcción que se aplica a alguien que no ha sufrido daño es sano y salvo, y no es adecuado añadirle la preposición a (a sano y salvo).
No obstante, en ocasiones se pueden encontrar frases como estas en los medios: «Un joven de 21 años fue localizado a sano y salvo», «Esperamos que pronto se recupere del susto y pueda regresar a sano y salvo a su hogar» o «La policía relató que lo encontraron a sano y salvo y que ya estaba en su casa».
El Diccionario de la lengua española recoge la locución adjetival sano y salvo con el sentido de ‘sin lesión, enfermedad ni peligro’ («Llegó sana y salva»). Por su parte, a salvo, con la preposición inicial, se registra como construcción adverbial con el significado de ‘sin detrimento o menoscabo, fuera de peligro’ («No te preocupes, ya estás a salvo»). Así, no resulta apropiado mezclar ambas y formar a sano y salvo, con la preposición a al comienzo.
De este modo, en los ejemplos, lo apropiado habría sido escribir «Un joven de 21 años fue localizado sano y salvo», «Esperamos que pronto se recupere del susto y pueda regresar sano y salvo a su hogar» y «La policía relató que lo encontraron sano y salvo y que ya estaba en su casa».
