En la locución preposicional de cara a, que admite la variante cara a, no es adecuado prescindir de la preposición a, por lo que es válido escribir, por ejemplo, «de cara a las elecciones» y «cara a las elecciones», pero no «(de) cara elecciones».
Sin embargo, en las noticias a veces se lee y a menudo se escucha esta construcción impropia, como en los siguientes ejemplos: «Trabaja en la nacionalización de once atletas de cara Los Ángeles 2028», «Se puede recuperar un poquito de cara mañana, pero es difícil que esté físicamente al cien por cien» o «Complicaciones para Venezuela de cara los amistosos de noviembre».
Como indica la Nueva gramática de la lengua española, de cara a se construye según la pauta gramatical de preposición + sustantivo + preposición, mientras que cara a la hace con el modelo de sustantivo + preposición, pero en ninguno de los dos casos se omite el último término, la preposición a.
No deben confundirse estas expresiones con la locución, en este caso adverbial, de cara, que aparece en oraciones como «Tiene el viento de cara».
Por tanto, en las frases del principio, lo apropiado habría sido escribir «Trabaja en la nacionalización de once atletas de cara a Los Ángeles 2028», «Se puede recuperar un poquito de cara a mañana, pero es difícil que esté físicamente al cien por cien» y «Complicaciones para Venezuela de cara a los amistosos de noviembre».
Por último, cabe indicar que de cara a y cara a se utilizan con varios significados en todo el ámbito del español, aunque la última es más frecuente en España, según señala el Diccionario panhispánico de dudas.

