El adjetivo contiguo se construye seguido de la preposición a, no de, para introducir aquello que está al lado de otra cosa: la casa contigua a la mía, no la casa contigua de la mía.
Sin embargo, pueden encontrarse ejemplos como estos en algunos medios de comunicación: «Ha abierto un expediente sancionador a una aerolínea por exigir un pago por reservar el asiento contiguo de un menor o una persona dependiente» o «Se situó en el edificio contiguo de la casa natal de Goya».
Cuando contiguo (‘que está al lado’) lleva un complemento que indica la cosa o persona que está tocando a otra, o que está inmediatamente al lado, lo indicado es que este comience con la preposición a, y no es apropiado usar de, de acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudas.
De esta forma, en las frases del principio, lo adecuado habría sido «Ha abierto un expediente sancionador a una aerolínea por exigir un pago por reservar el asiento contiguo a un menor o una persona dependiente» y «Se situó en el edificio contiguo a la casa natal de Goya».
Se recuerda que no es de por sí incorrecta la combinación de contiguo y de, pues la preposición puede introducir otro tipo de complementos: «Vivía en un edificio contiguo de dos plantas».
