Las denominaciones iones de litio, iones de sodio, iones de potasio… son las preferibles para las baterías que se basan en estas especies químicas, no ion-litio, ion-sodio, ion-potasio…
En los medios de comunicación, sin embargo, no es raro ver estos nombres escritos de modo impropio, ya sea en las formas indicadas o en otras similares: «Prevé comenzar a comercializar sus baterías de ion-sodio en 2026», «El país apuesta también por las baterías de litio-iones» o «Construirá una fábrica de baterías de Na-ion en Carolina del Norte».
Se llama ion (sin tilde) a un átomo que ha adquirido carga eléctrica positiva o negativa por la pérdida o ganancia de electrones. En el caso concreto de este tipo de baterías, la base de su funcionamiento son los iones de litio, sodio o potasio —aquí átomos de estos elementos con un electrón de menos— que fluyen de un lado a otro en su interior, por lo que lo adecuado es batería de iones de litio, sodio, potasio…, según el caso. Menos específico, pero también admisible, es baterías de litio, sodio, potasio...
Aunque de modo genérico, como especie química, se puede hablar de ion litio, ion sodio o ion potasio (sin guion), en este contexto concreto resultan preferibles iones de litio, de sodio o de potasio, que son expresiones que describen con precisión el proceso fisicoquímico que consiste en el flujo señalado de iones. No resultan adecuadas, en cambio, variantes como ion-litio, potasio-ion o Na-ion, esta última con el símbolo del elemento correspondiente (en este caso, el sodio), que aparecen por influencia del inglés.
Por ello, en los ejemplos anteriores habría sido más adecuado escribir «Prevé comenzar a comercializar sus baterías de iones de sodio en 2026», «El país apuesta también por las baterías de iones de litio» y «Construirá una fábrica de baterías de iones de sodio en Carolina del Norte».
Finalmente, cabe señalar que las baterías de sal son, en rigor, tipos distintos de acumuladores, aunque informalmente se emplee esa denominación para las de iones de sodio.

