Noticias del español

| | |

| IÑAKI ESTEBAN (laverdad.es, Murcia, España)

García de la Concha: «Vivimos en una época muy deslenguada»

La Academia ultima la nueva edición de la gramática, 3.000 páginas que se publicarán el 9 de diciembre.

 

Suave en las maneras, de fácil sonrisa y con una corrección en el habla nada exhibicionista, el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, entra en su despacho, presidido por un retrato de Teresa de Jesús —en la que él es especialista—, y describe con entusiasmo la vida de la institución.

Hoy está para comer Francisco Ayala, que a sus 103 años sigue tomándose un sorbo de whisky por las mañanas, y que asegura que eso es lo que le dan en las farmacias. García de la Concha ultima la nueva edición de la gramática del español, que aparecerá el 9 de diciembre en dos tomos, con un total de 3.000 páginas, y que ha contado con la implicación de las 22 academias de la lengua española esparcidas por América y Asia (Filipinas).

¿Hay mucha diferencia entre el español peninsular y el de Latinoamérica?

-El 90 % del léxico es común y las diferencias anidan más bien en los nombres de las plantas, de los árboles, de pájaros, de comidas, de cosas relacionadas con la vida cotidiana. Lo que esta gramática descubre es que la unidad vertebradora del español es fortísima.

Nos diferencia el acento

-Desde Murcia, Andalucía, Extremadura, Canarias hasta las costas de América hay muy pocas diferencias fonéticas. Usted viene del Norte, como yo, que soy de Asturias. Si lo piensa, tenemos la misma distancia en la pronunciación con los andaluces que con muchos hispanoamericanos.

Su misión en la Academia ¿ha consistido en acortar la distancia con Hispanoamérica?

-Ése fue el mandato que me dio el anterior director, Fernando Lázaro Carreter, que fue muy amigo mío, un hermano mayor. Me pidió que visitara América para trabajar con el resto de academias, porque él no pudo hacer viajes largos por problemas de salud. Y lo mismo me pidió el Rey, que me abrió el camino en la mayoría de esos países. Para él se trataba de una política de Estado, y yo tengo la sensación o la certeza de que esta labor de las academias ha transcendido la función puramente lingüística.

¿Y Estados Unidos?

-Los estudios apuntan a que en 2050 el español será la lengua más hablada. Y eso es muy esperanzador. Los hijos de los inmigrantes ya están ocupando puestos políticos de altura y se dirigen a su electorado en español. Pero lo fundamental es el aspecto cualitativo, la implantación de la cultura hispana, los libros, el arte… Hay mucho trabajo por hacer. No se trata de disputar la hegemonía del inglés como lengua internacional, sino de que el español se asiente como el segundo idioma. Y para que eso se produzca es imprescindible la presencia de la cultura, las traducciones de nuestros autores, las exposiciones…

¿Hablan los inmigrantes en España bien el español? ¿No echa en falta más escuelas para aprender el idioma?

-Sí, echo en falta esas escuelas. Hay que matizar, en cualquier caso, que entre los inmigrantes hay grupos con distintas velocidades. Los rumanos, por ejemplo, tienen mucha facilidad para aprender, mientras que otros se cierran en sí mismos, por motivos de origen geográfico o religioso. No es lo mismo una inmigración africana e islámica que la de los países del Este. En el próximo Congreso de la Lengua, que se celebrará en Valparaíso en marzo de 2010, se va a presentar toda una ponencia sobre este asunto tan decisivo.

¿Cómo ha cambiado la lengua si ponemos como ejemplos su padre, que era juez, y sus nietos?

-El ambiente familiar empapa. Una de mis hijas es abogada y la otra fiscal, mi mujer es profesora de Literatura Medieval en la universidad, así que no es de extrañar que mi nieto mayor, que tiene seis años, hable como un libro abierto. La lengua también está sometida a las modas. A fines del siglo XIX, una mujer que no es sospechosa de conservadurismo, doña Emilia Pardo Bazán, se quejaba de cómo en España se hablaba de una manera degradada, aflamencada. Si hoy abriera los oídos, se espantaría.

¿Hablamos muy mal?

-Vivimos en una época muy deslenguada quizá como reacción al periodo del franquismo. Hoy hablar mal queda bien. Me acuerdo de un ex ministro, una persona muy culta, al que preguntaban que cómo iba tal y tal cosa, y que contestó con toda naturalidad: ‘De puta madre’.

¿Durará este momento?

-Mire, los jóvenes ya no se visten de una manera tan zarrapastrosa como hace unos años, y quién sabe si la moda en la lengua también cambiará.

Las abuelas ya usan ‘mogollón’ con toda naturalidad

-Algunas palabras se quedan y otras no. Hay gentes de aldea que ponen la televisión desde la mañana y eso necesariamente influye en la manera de hablar. Por lo general, las jergas mutan muy rápido, porque las personas las utilizan para distinguirse y, si todo el mundo las usa, ese efecto se pierde. ¿Usted usa ‘carroza’ para referirse a una persona anticuada?

Ya no

-Ha desaparecido. Lo que era un ‘carroza’, hoy en América es un ‘pelucón’, una palabra que ha puesto de moda el presidente de Ecuador, Rafael Correa. ¿Cuajará eso? Pues no lo sé.

Pero la gente, ¿se preocupa o no de hablar bien?

-Aquí en la Academia tenemos un observatorio sobre esa cuestión y advertimos que ésa es una preocupación cada vez mayor. La riqueza lingüística no es un adorno. La persona que tiene una mayor capacidad de expresión enriquece su personalidad y tiene más y mejores oportunidades. Habla mejor, razona mejor, se comunica mejor…

Ahora se dice ‘briefing’ como sinónimo de ‘reunión’ y parece que queda bien. ¿O es papanatismo?

-Las lenguas hacen préstamos de otras lenguas de continuo. Pero nosotros distinguimos los extranjerismos necesarios de los innecesarios. Por ejemplo, ‘leasing’ es algo más que ‘arrendamiento’ ,y por eso lo aceptamos, mientras que tenemos que rechazar ‘alliance’ porque usted puede firmar un pacto, un acuerdo, un convenio e incluso una alianza, pero no una ‘alliance’. Otra vez, son modas, en el siglo XIX era el francés.

¿Y eso de decir ‘ciudadanos y ciudadanas’, ‘los vascos y las vascas’?

-Eso se contagia enseguida, porque lo usa un político de altura y luego el alcalde de una población pequeña se cree obligado a utilizarlo también. Si decimos ‘ciudadanos’, empleamos lo que técnicamente se llama un ‘género no marcado’, y por tanto sirve para hombres y mujeres. Respeto mucho a las feministas porque han conseguido muchas cosas positivas. Pero desdoblar de esa manera el lenguaje puede terminar en algo ridículo.

¿E ineficaz?

-En efecto, nadie dice: ‘Voy a ir con mis hijos y mis hijas con vosotros y vosotras’. No obstante, hay cosas que se pueden cambiar. En las definiciones del diccionario hemos cambiado ‘hombre’, para nombrar a los dos sexos, por ‘persona’, aunque verá que las mujeres que practican la medicina prefieren poner ‘médico’ y no ‘médica’ en sus tarjetas.

La tercera acepción de la palabra ‘gozar’ dice: ‘Conocer carnalmente a una mujer’

-Bueno, eso estará cambiado. Desde que se publicó la última edición del Diccionario, en 2001, hemos aprobado 51.000 modificaciones. De ellas, 17.000 están en la página ‘web’, y llevamos un retraso con las restantes incorporaciones y nos vamos a centrar en ello a partir del verano. Déjeme un segundo. (García de la Concha llama por teléfono). ‘Laura, ¿me puede decir como está la acepción número tres de ‘gozar’? Tener relaciones sexuales con otra persona’. ¿Lo ve?

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: