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| Diario El Sureño, Tierra del Fuego
Lunes, 21 de enero del 2008

MODISMOS Y NUEVOS CÓDIGOS AL ESCRIBIR Y HABLAR

Errores de ortografía, poco manejo de vocabulario, y palabras 'inventadas' para el chat y el SMS. Algunas posibles causas y consecuencias de estas modificaciones en el idioma que hablamos, leemos y escribimos todos los días.


Para algunos, la alarmante la cantidad de errores de ortografía y otras falencias a la hora de hablar y escribir existente en especial entre los más jóvenes, es un asunto que va más allá de la caligrafía, relacionado con códigos propios de un sector social, la gramática y la ortografía van dejándose de lado a la hora de comunicarse, cada vez más escuetamente y en un tiempo menor.

Para Eduardo Whiteman, quien enseña literatura y materias afines desde hace aproximadamente diez años en EGB 3, Polimodal y en el nivel terciario, uno de los inconvenientes se da con letras específicas que tienen sonido similar al pronunciarse: «varias letras adoptan configuraciones similares lo que produce la confusión, en lugares como España por ejemplo, este problema se hace menor ya que se enfatiza la diferenciación sonora entre 'b' y 'v' y las tres variaciones entre 's', 'c' y 'z'», en Latinoamérica en general, esta diferenciación en la pronunciación nunca se instaló, es curioso observar en los comienzos de la alfabetización, como los niños alternan letras que suenan igual como la «k» y la «q» o el caso de la «y» y la «ll», para la palabra «lluvia» que aparece también como «yuvia», explica el docente.

No es sólo gramática y ortografía

En general la gente suele emular años pasados como momentos en los que los niños y jóvenes no tenían tanto conflicto con las reglas ortográficas, o en otras palabras, que los chicos de antes escribían mejor. Lo cierto es que esto supone que sólo la corrección ortográfica y la prolijidad caligráfica (otro bastión de las viejas épocas), implican y definen la buena escritura.

«La capacidad de producción de textos coherentes y cohesivos, y el desarrollo de un vocabulario rico que permita la expresión adecuada en cualquier contexto y situación, son elementos fundamentales que junto a la normativa y a una razonable caligrafía, definen a un buen usuario del sistema de la lengua, tanto en su forma oral como escrita», comenta Whiteman.

Los problemas en este sentido, aparecen en los diferentes niveles de enseñanza de diversas formas: niños que culminan la EGB 2 sin incorporar de forma correcta la normativa de producción escrita (no sólo ortográfica sino también falencias en la lectura oral y silenciosa) y adolescentes y jóvenes que transitan la EGB 3 y el Polimodal sin desarrollar adecuadamente la capacidad de expresión oral y escrita tanto al narrar como al argumentar.

Las causas

En cuanto a las causas, el profesor recuerda, que si bien suele responsabilizarse a los docentes, el problema es más complejo, relacionado con cuestiones socioculturales que no pueden modificarse con cuatro horas veinte de clases.

Existe la tendencia general en los jóvenes y en toda la sociedad de recortarse en grupos a partir de los usos lingüísticos estableciendo «territorios» que implican automáticamente cierto rango de edad, ciertos intereses, cierto nivel socioeconómico, etc.», sigue explicando el profesor.

Este fenómeno de distinción por grupos según usos y costumbres que incluyen sub-lenguajes y jergas diversas, no es nuevo. Como lo prueban varios ejemplos a largo de la historia: el lunfardo porteño del tango, la década del sesenta y todo el movimiento hippie, y otros aún más recientes.

«De ningún modo se propone admitir redondamente que se pueda escribir «te kiero» y ponerlo a la altura de «Yesterday» -esclarece Whiteman- el punto es que el mecanismo de corrimiento de la norma es el mismo en todas las épocas, y el nuevo lenguaje, la denominada 'cumbia villera' es una muestra de ello».

Parte de las causas son también las nuevas tecnologías que les permiten cada vez más a los adolescentes comunicarse sin ser vigilados. Aunque también es cierto que muchas veces, estas modificaciones trascienden a los más jóvenes.

«Los códigos propios del chat y la mensajería escrita por teléfono son formas adolescentes «puras», implican un espacio en el que nadie puede entrar, excepto quienes pertenecen, lo novedoso, son las transformaciones que se introducen en el código y que sin prisa, pero sin pausa, se van instalando fuera de los ámbitos adolescentes».

Muchas de estas modificaciones buscan la simplificación del código para obtener velocidad y mantener comunicaciones simultáneas con varias personas a la vez, fue preciso simplificarlo. Así surgieron innumerables formas de abreviaturas, casi un código paralelo, prácticamente incomprensible para alguien no avezado.

Otro tema son las palabras en otros idiomas, que se incorporan al vocabulario: «la asimilación de palabras extranjeras, también es un fenómeno corriente que incluso ha llevado a la Real Academia Española a incluir algunas formas en las palabras castellanas o castellanizadas. Pero claro, este fenómeno, tampoco es nuevo. La palabra castellana «fútbol» proviene de un término inglés. «foot-ball», creo que estamos de acuerdo en que ese deporte no podría llamarse «balón-pie», concluye el docente.

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