Noticias del español

| |

| Juan Villacorta
nortecastilla.es, España
Lunes, 21 de diciembre del 2009

LA GRAMÁTICA DEL CAZADOR

En la reciente presentación oficial del nuevo código lingüístico, bajo la presidencia de los Reyes, el académico Miguel Delibes se ha referido a la Nueva Gramática de la Lengua Española con el respeto y sabiduría, no sólo del académico sino del escritor que ama profundamente la lengua que habla y escribe: «Mi deseo es que la obra sea definitiva, llegue al pueblo y se funda con él, pues es el verdadero dueño de la lengua».


No le falta razón a Delibes, el pueblo es el dueño de la lengua, expresar es expresarse o no es nada. Y expresarse es hacerse inteligible a los demás, renunciar en cierta manera a uno mismo para convertirse en los otros. La lengua es la búsqueda de un lenguaje propio que sea universalmente válido, esa es la cuestión.

La palabra perfecta, la palabra justa, tal vez no existan, gracias a esa imperfección, gracias a esa arbitrariedad morfológica y de la sintaxis la lengua sobrevive; la riqueza del idioma, de cualquier idioma, asienta sus raíces en las perpetuas neblinas de la mente. Hay palabras marmóreas, silencios cincelados con la fragilidad de una nube, verbos que soplan como vientos.

Quien pronuncia o escribe la gramática de sus sentimientos es el humano; caprichoso, material, evanescente, autoritario, tímido, pero desesperadamente vivo.

El ornamento de los pensamientos es el silencio de las palabras. No sólo se reflexionan ideas y conceptos, sino sigilosas palabras, mudas gramáticas de la sintaxis. El lenguaje no sólo adorna el pensamiento, también lo construye y lo transgrede. Casi todo puede decirse, explicarse en palabras sencillas, la expresión erudita no hace más hermosa a una lengua, el lenguaje exige moderación y precisión, cuántas palabras nos sobran, llenaríamos con ellas un universo de estrellas apagadas.

En el principio fue la palabra limpia, la palabra como literalidad de la pura necesidad de subsistencia y comunicación.

Pero la palabra es siempre un rito iniciático, un maestro taoísta decía «¿dónde puedo encontrar a un hombre que haya olvidado las palabras? Me gustaría hablar con él».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: