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| Agencia Efe

Samper: la amenaza del español es el empobrecimiento, no su diversidad

El periodista y escritor colombiano Daniel Samper, miembro correspondiente de la Academia de la Lengua de su país, afirmó que la amenaza actual del español es «el temor a la diversidad» del idioma en las dos orillas del Atlántico y «el empobrecimiento» que provocan las tendencias a eliminarla.

Daniel Samper, Premio Internacional de Periodismo Rey de España en 1988 y autor de una treintena de libros de diversos géneros, hizo estas declaraciones tras ofrecer la conferencia Un español de ida y vuelta, dentro del seminario El español que hablamos, el español que hablaremos que la Fundación del Español Urgente (Fundéu) celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Santander, España.

Samper, que vive en España desde 1986, ilustró con una conversación imaginaria entre dos lingüistas de finales del siglo XIX, Rufino Cuervo y Juan Valera, que la polémica sobre las posibilidades de ruptura de la unidad del español siguen vivas un siglo después.

Sin embargo, este periodista, a quien el escritor colombiano Gabriel García Márquez expuso en una entrevista en 1988 su teoría de que el español estaba destinado a romperse y a ser, como lo fue el latín, madre de distintos idiomas, apuesta por la unidad que el español ha forjado incluso con las variedades que ha desarrollado entre sus 400 millones de hispanohablantes de veinte países.

«La amenaza no es tanto si se va a romper o fragmentar, como si se va a empobrecer por el temor a la variedad, por las tendencias reduccionistas que tratan de hacer un idioma para que todos entendamos absolutamente todo, algo que tiene mucho que ver con una variedad de intereses comerciales».

En su opinión, «la solución a la variedad que tanto preocupa no es el empobrecimiento del idioma, sino el mutuo conocimiento de cómo somos», algo más fácil de hacer de lo que se entiende como pone de manifiesto el «éxito increíble» en España de las series de culebrones latinoamericanos, en los que las palabras y giros locales han podido incluso «enriquecer» el lenguaje peninsular.

«Puede haber palabras que no se entiendan, pero también eso mismo pasa entre padres e hijos», agregó el escritor y académico, quien lamentó que estas excepciones supongan un problema y no pase lo mismo cuando se trata de una palabra inglesa.

En este mismo sentido, Daniel Samper recordó que algunas expresiones utilizadas en Latinoamérica y no en España son anglicismos, como chévere que podría traducirse en español peninsular como algo bueno, algo guay y que nació en Sevilla como una derivación del nombre de un marqués francés conocido por su elegancia, o «compadre», una palabra que en Latinoamérica significa buen amigo y que ya aparecía en El Quijote.

El mismo tuvo que renunciar a publicar en España su libro A mí que me esculquen porque la editorial le exigió que cambiara su última palabra (que significa registrar) porque en España no se entendía, cuando Cervantes y Quevedo la usaron. «Si la palabra hubiera sido inglesa no se hubiera producido este problema» apuntó el periodista.

Las diferencias, para él, lejos de ser un problema son un enriquecimiento que no impide que los hispanohablantes se entiendan, como demostró un estudio que concluyó que de 130.000 palabras españolas utilizadas en la península sólo 135 ( un 0,1 %) resultaban extrañas en México.

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