Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Leamos más, Cuba
Julio, 2008

PALABRAS SON PALABRAS

Los préstamos lingüísticos —elementos, generalmente léxicos, que una lengua toma de otra— han existido siempre.


Son una forma de profundizar la comunicación entre los seres humanos que hablan diferentes lenguas, una forma de acercarse, de entenderse mejor, de suplir aquello que no tengo con lo que otros sí tienen. Hasta ahí no hay problema.

Pero ocurre que el idioma no es un fenómeno ajeno al conjunto de fenómenos sociales, sino parte integral de la identidad nacional de cada país. Si un pueblo es minimizado, aplastado, como ocurre con algunas poblaciones indígenas americanas, su cultura y su lengua se ven severamente afectadas. Un país poderoso, imperialista, prepotente impone su lengua y su cultura en la vida de otros pueblos. De esa manera, un fenómeno absolutamente cotidiano, como la existencia de los préstamos lingüísticos, puede volverse peligroso, porque puede contribuir a la colonización y transculturación —recepción por un grupo social de formas de cultura procedentes de otro, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias.

Por eso, debemos ser muy cuidadosos y respetuosos de nuestra lengua materna. A veces es necesario reflexionar antes de echar a andar un neologismo, no vaya a ser que nos convirtamos en hablantes de ese spanglish, que se extiende por internet, como muestra de facilismo.

En los últimos tiempos se ha hecho habitual la incorporación a la lengua de palabras terminadas en el sufijo -ing —que no existe en español—, fundamentalmente en el comercio y la publicidad. Entre nosotros se ha quedado shopping, que ha desplazado a tienda, y se han impuesto marketing (mercadotecnia); casting (selección); afiche, del francés affiche, y póster, del inglés poster, (cartel). ¿Por qué?, porque los usamos y pasaron a ser parte de nuestra lengua.

Hoy están de moda las siglas CD, del inglés Compact Disc, «disco compacto»; CD-ROM, del inglés Compact Disc Read-Only Memory, «disco compacto de gran capacidad» y DVD, del inglés Digital Video Disc, «disco óptico que contiene imágenes y sonidos para ser reproducidos en pantalla», a las cuales todos, o casi todos, les dan la pronunciación del inglés y no la de nuestra lengua.

Como ya he dicho en otras ocasiones, ¿por qué decir exit (salir), delete (borrar) o print (imprimir)? Ya surgen derivados como deletear, printear —que no están ni en español ni en inglés.

El idioma es parte de nuestra identidad y debemos defenderlo con la misma fuerza con que estamos dispuestos a defender nuestra nación.

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