Noticias del español

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| Susana Reinoso
La Nación (Argentina)
Jueves, 6 de Abril del 2006

PALABRAS FRÍAS O CALIENTES

Para los británicos fue mamá. Hace un año, ante una convocatoria del British Council, los ingleses respondieron que ésa era su palabra más bella. Tal como informó LA NACION, los hispanohablantes también tendrán ocasión de elegir la palabra de su idioma que consideran más bella. Se puede votar en el portal www.escueladeescritores.com


Lo que provoca esta invitación de la Escuela de Escritores, de España, es una extensión del homenaje que va de la palabra al lenguaje. Por aquello que escribió José Ferrater Mora: «El hombre no es hombre porque es un animal que habla, sino porque reflexiona acerca de cómo habla».

Una visita al sitio de la Escuela de Escritores permite acceder a lo largo ya de 300 páginas a las razones de los hispanohablantes para justificar las palabras votadas. Ayer el sitio había colapsado.

Desde ababol hasta zuzón, cada una de las elegidas hasta ahora tiene un link que va directo al Diccionario de la Real Academia Española para despejar toda duda.

La cadena radiofónica Ser, de España, consultó sobre esta iniciativa al presidente de la agencia Efe, Álex Grijelmo, un concienzudo investigador del lenguaje y autor, entre otros libros, de Defensa apasionada del idioma español (Taurus), de lectura imprescindible para todo amante del buen hablar. Grijelmo dice que las palabras tienen cromosomas, porque es posible identificar en ellas su rastro genético, que nos ayuda a comprenderlas y relacionarlas entre sí. El periodista puso en marcha una propuesta similar cuando dirigía el Diario de Valladolid, sede del segundo Congreso Internacional de la Lengua en el 2001. Entonces ganó la palabra paz. Eran tiempos de guerra.

El escritor Javier Sagarna contó que la iniciativa de la Escuela de Escritores obedeció al deseo de «poner las palabras de nuestro lado y ayudar a la gente a pensar y a degustar el lenguaje».

¿Hay, en verdad, palabras bonitas y palabras feas? Grijelmo sugiere que sería más correcto hablar de «palabras frías» y «palabras calientes». Y señala que curiosamente las más cálidas proceden del árabe y las más frías, del griego; éstas anidan habitualmente en el campo de la ciencia.

A pedido de esta columnista, el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, eligió ayer la palabra entrevero, porque «es vital. En medio del lío, el criollo no se posiciona, sino que mantiene su identidad y elige cómo moverse con cada contrincante. Es para mí una imagen de la vida. Uno no puede estar fuera de la vida, y en ese ejercicio uno tiene que saber con quién vincularse y de quién distanciarse».

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