Noticias del español

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| Cristian Fallas Alvarado
filologocfa.blogspot.com, Costa Rica
Sábado, 18 de diciembre del 2010

ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA (2010)

Ortografía de la lengua española


A. Antecedentes y líneas directrices de la obra

  • La primera Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española (RAE) se publicó en 1741.
  • La edición anterior de la Ortografía se publicó en 1999.
  • En el año 2002, cuando se celebró el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española en San Juan, Puerto Rico, se consideró necesario empezar a trabajar en la nueva edición de la Ortografía.
  • En el año 2007 se llevó a cabo el XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española en Medellín, Colombia. En este congreso, el director de la Academia Chilena de la Lengua, D. Alfredo Matus Olivier, explicó los principios generales de la nueva edición:
  • 1.- Explicar el sistema ortográfico y descartar una reforma.

    2.- Tratar de eliminar, dentro de lo posible, las normas potestativas.

    3.- Mantener la coherencia con las obras académicas más recientes.

  • La nueva Ortografía debía ser una obra moderna, muy explícita, didáctica y panhispánica, ya que debía responder la mayor cantidad de dudas de los usuarios de hoy y tener en cuenta el uso indispensable de la tecnología para la creación de textos.
  • Dado que se dispone de la Nueva gramática de la lengua española, se trató de ajustar en todo lo posible la teoría gramatical a dicha obra.
  • B. Método de trabajo

  • La redacción de la obra se encargó al Departamento de «Español al día» de la RAE, cuyo equipo dirige la filóloga Elena Hernández Gómez. Este departamento recopiló la información necesaria a partir de las consultas que recibe diariamente la RAE.
  • Se asignó la coordinación de la obra al académico español Salvador Gutiérrez Ordóñez.
  • La RAE remitía los borradores de cada capítulo a todas las academias de la lengua española.
  • Las comisiones de cada academia incluían sus observaciones en los borradores y los enviaban a la RAE para su estudio e incorporación. También debían responder las consultas específicas que enviaba la RAE y aportar los datos solicitados.
  • La comisión de la Academia Costarricense de la Lengua estuvo formada por Estrella Cartín de Guier y Enrique Margery Peña, académicos, y Cristian Fallas Alvarado, filólogo colaborador.
  • Una comisión interacadémica debatía sobre cuestiones específicas de los borradores después de haber sido revisados por las distintas academias. Esta comisión estuvo integrada por el director de la RAE y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), el secretario de la ASALE y un académico representante de cada una de las siguientes nueve áreas lingüísticas: Chile, Río de la Plata, área andina, Caribe continental, México, Centroamérica, Antillas, Estados Unidos y Filipinas, y España.
  • El texto de esta edición de la Ortografía fue aprobado por la ASALE el 28 de noviembre de este año en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
  • Antes de la aprobación del texto, la RAE había enviado a todas las academias los borradores con las observaciones incorporadas para su lectura final.
  • C. Algunas características y novedades de la actual Ortografía

  • La presente edición de la Ortografía se diferencia notoriamente de la anterior en la exhaustividad de los ejemplos y el amplísimo detalle en la exposición de la teoría.
  • Como las ediciones anteriores, esta tiene carácter normativo, pero en algunos casos solo se dan recomendaciones.
  • Se divide en dos partes fundamentales: en la primera se explica el sistema ortográfico del español, y en la segunda se trata la ortografía de expresiones que plantean dificultades específicas.
  • Las explicaciones teóricas van acompañadas de muchísimas notas históricas, etimológicas, gramaticales, terminológicas, normativas, de pronunciación o de uso.
  • Se explican las bases sobre las cuales se fundamenta la ortografía española, lo cual no se había hecho antes.
  • En la introducción de la obra se tratan aspectos tan importantes como el origen de la escritura y sus tipos, las relaciones entre el código oral y el escrito, las funciones y la importancia de la ortografía, los criterios empleados para configurar nuestro sistema ortográfico, entre otros.
  • En cada capítulo se definen los conceptos necesarios para comprender cada tema.
  • Se resumen varios temas en cuadros o tablas, que constituyen importantes herramientas didácticas.
  • Se definen y caracterizan los fonemas del español y se describen el seseo y el yeísmo.
  • Se explica la composición del alfabeto y el origen de los nombres de las letras o grafemas.
  • En caso de emplearse distintos nombres para algunas letras, se propone el uso de uno con el fin de unificar su denominación en la enseñanza de la lengua española, como en el caso de erre, uve o ye.
  • El alfabeto se compone de grafemas, no de fonemas. Un grafema es un signo simple (una letra). El alfabeto consta, por tanto, de 27 letras (a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z), ya que ch y ll son dígrafos (secuencias de dos grafemas o letras que representan un solo fonema). Ya se hacía referencia a esto en la edición anterior de la Ortografía. También son dígrafos las secuencias gu (guerra, guiso) o qu (queso, quimera), por ejemplo.
  • Se incluyen muchas notas orientadoras sobre el uso de letras que plantean dudas, como b/v, g/j, s/c/z, etc.
  • Se enumeran muchas palabras que admiten varias grafías y se recomienda una de esas grafías.
  • En algunos casos específicos, se admite la reducción de grupos formados por dos vocales iguales, como contraatacar/contratacar, semiinconsciente/seminconsciente, sobreentender/sobrentender.
  • Igualmente, se acepta la reducción de ciertos grupos consonánticos también en casos muy específicos, como mn- > n- (mnemotecnia/nemotecnia), ps- > s- (psicología/sicología), trans- > tras- (transponer/trasponer).

  • Se explican con detenimiento el origen y los principios que rigen el sistema acentual del español.
  • En las palabras con tilde, esta tiene una función primordial: señalar la sílaba tónica. No le corresponde a la tilde diferenciar categorías gramaticales ni desambiguar textos. Por esta razón se recomienda no tildar nunca los demostrativos (este, ese, aquel, con sus femeninos y plurales) ni el adverbio solo. Ya desde la publicación de las normas ortográficas de 1959 se podía prescindir de esas tildes si no había riesgo de ambigüedad. Tal posibilidad se plantea en la edición anterior de la Ortografía y en el Diccionario panhispánico de dudas, publicado en el 2005. Además, algunos de los más reconocidos tratadistas del tema, como Manuel Seco o José Martínez de Sousa, no emplean esas tildes en sus obras.
  • Se describen con exactitud las convenciones que permiten diferenciar los diptongos, hiatos y triptongos desde el punto de vista ortográfico, y se analiza la relación de estos con la pronunciación y la ortografía.
  • Dado que la secuencia de vocal abierta y vocal cerrada átona forma diptongo desde el punto de vista ortográfico, ciertas palabras, como fie (de fiar), guion o ion, se consideran monosílabas y, por tanto, no se tildan aunque algunas personas las pronuncien como si tuvieran hiatos. Este criterio es similar al adoptado en 1959 con respecto a la combinación ui, que se considera siempre diptongo ortográfico aunque algunas personas la pronuncien como si fuera hiato en varias palabras (excluido, huida, etc.). También la posibilidad de no tildar esos monosílabos se plantea en la Ortografía de 1999 y el Diccionario panhispánico de dudas. En la edición más reciente del DRAE, del año 2001, figura en primer lugar la forma sin tilde: guion, ion, etc.
  • En unos cuantos casos, la tilde tiene función diacrítica: sirve para diferenciar algunas palabras tónicas de sus correspondientes átonas (monosílabos como de/dé, el/él, mi/mí, tu/tú, etc., o los interrogativos).
  • También se explican otras acentuaciones que suscitan dudas frecuentemente, como aun/aún, los adverbios acabados en -mente o las formas verbales con pronombres enclíticos.
  • Se admiten dos posibilidades (con tilde o sin ella) en casos como Busco dónde/donde hospedarme, lo cual ya se mencionaba en la Nueva gramática de la lengua española.
  • La conjunción o no se tilda nunca, ya que no se puede confundir con el cero (0) por su diferente tamaño y los espacios que la separan de los elementos coordinados (102 frente a 1 o 2). Además, es frecuente destacar o diferenciar de alguna manera esos elementos en algunos casos (n o s).
  • Se estudia con el mayor detalle el uso de todos los signos ortográficos: diacríticos (tilde y diéresis), de puntuación y auxiliares. Especialmente en este capítulo se ajusta toda la teoría gramatical a lo expuesto en la Nueva gramática de la lengua española.
  • Se aclaran muchísimas dudas sobre el uso de las mayúsculas y las minúsculas en casos como estos: antropónimos, siglas, establecimientos comerciales, instituciones, accidentes geográficos, profesiones, cargos, gentilicios, premios, espacios naturales protegidos, divisiones territoriales, calles, formas de Estado, leyes, cursos, asignaturas, movimientos políticos, puntos cardinales, unidades de medida, enfermedades, medicamentos, entre muchos otros.
  • Con respecto al tema de las mayúsculas, cabe mencionar que se tiene en cuenta el uso de la letra cursiva en los títulos de obras de creación, lo cual facilita su delimitación y evita el exceso de mayúsculas.
  • Se incluyen explicaciones y orientaciones para diferenciar el nombre genérico del nombre propio.
  • Se dedica todo un capítulo a la escritura de las unidades léxicas. En él se estudian las palabras con sufijos y prefijos; además, se dan amplísimas explicaciones sobre la composición y los principales prefijos productivos en el español actual.
  • Se explica en qué casos los prefijos se escriben unidos a la base (superútil), separados de esta (vice primer ministro) o seguidos de guion (anti-OTAN).
  • Se estudia la escritura de las abreviaciones (abreviaturas, siglas y acrónimos) y los símbolos (elementos químicos, unidades monetarias, operaciones matemáticas, etc.).
  • Se explican las secuencias de palabras que se escriben juntas o separadas y que plantean dudas, como quehacer/que hacer, sinfín/sin fin, porqué/por qué/porque/por que, conque/con que, etc.
  • Los extranjerismos, incluidos los latinismos, se estudian en un capítulo aparte. Se enumeran las grafías ajenas al sistema ortográfico del español. También se proponen reglas para adaptar al español voces extranjeras, incluso si estas proceden de lenguas que no emplean el alfabeto latino.
  • Se incluyen algunas consideraciones y recomendaciones sobre la escritura de los nombres propios, específicamente antropónimos y topónimos. Asimismo, se proponen normas para adaptar al español nombres extranjeros.
  • En otro capítulo se explica lo relacionado con las expresiones numéricas: ortografía y uso de números romanos y arábigos, escritura de los números decimales, numerales cardinales y ordinales. También se detalla el uso de cifras o palabras para escribir las expresiones numéricas, además de la escritura de la hora, la fecha, los siglos, las décadas, los años o los porcentajes.
  • Finalmente, la obra incluye varios apéndices con listas de abreviaturas, símbolos, países, capitales y gentilicios.
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