Noticias del español

| | | |

| Ricardo Espinosa «juan Recaredo»
elsiglodedurango.com.mx, México
Jueves, 14 de febrero del 2008

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: EL TANGO

Como juega el gato maúlla con el mísero ratón


Esa ráfaga, el tango, esa diablura


los atareados años desafía;


hecho de polvo y tiempo,


el hombre dura


menos que la liviana melodía...


Son palabras de Borges que trata de encerrar al tango en una poética definición. Para nosotros que somos «espías de la lengua» el tango emana un enorme poder de atracción porque contiene gran cantidad de palabras extrañas para nuestro léxico.

Habría que aclarar solamente que el lenguaje tanguero no es el que se habla cotidianamente en la Argentina. Éste —el de los tangos— es por lo general el lunfardo, el lenguaje festivo de los «compadritos» que en Venezuela son los panas y para nosotros simplemente los cuates… con su versión post moderna que los convierte en «cuadernos de doble raya».

Por ejemplo, el gato maúlla que juega con el mísero ratón para rematar una estrofa del tango «Mano a Mano», es el gato astuto, marrullero o méndigo como diríamos groseramente en este país nuestro.

Si anda usted por los cincuenta, (y a lo mejor aunque no sea así) seguramente recuerda a aquel guiñapo de mujer que el tipo la encuentra sola, fané y descangayada… y aunque los adjetivos sonaban a patéticos, nos quedábamos siempre con la curiosidad de saber qué era lo fané y en qué consistía exactamente lo descangayada… Bueno, pues lo fané es algo feo, triste, ajado, derrotado o venido a menos. Ya eso sería suficiente como para describirla… pero además la pobre mujer estaba descangayada o sea rota, maltrecha o desvencijada y hasta dan ganas de exclamar: ¡Ya, déjale algo ¿no?!

Haciendo escala en Caracas, donde se encuentra mi siempre amiga Silvia «la Chivita» Rodríguez, se me ocurre hacer algunas comparaciones entre el lenguaje común nuestro, el de Venezuela y el de los chés, que le dan vuelo a la milonga.

Lo que para nosotros es «andar bruja» o «andar con la M.R.» (con la madre en rastra) para los venezolanos es «andar pelando» y para los argentinos es «andar águila» o «andar fayo» con y griega.

Lo que para nosotros está «a todo dar» o de plano «a toda madre», para la gente en Venezuela está «chévere» y para los chés «muy de la garganta».

Entre muchas otras opciones en Venezuela le dicen gafo al que en Argentina es un otario y para nosotros es un pen… dejo el vocablo para otra ocasión.

A los de Monterrey nos dicen codos porque se supone que somos codiciosos, pero si mi ciudad estuviera en Venezuela nos dirían pichirres y si estuviera en la Argentina nos dirían: «vos sos un amarreta».

¡Chévere! ¡Macanudo! O sea ¡a toa malle! ¿No cree usted?

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: