Noticias del español

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| Alexis Márquez Rodríguez
Últimas Noticias, Caracas (Venezuela)
Domingo, 18 de enero del 2009

LA PALABRA: ALTERNABILIDAD

Manuel Caballero, cuya vocación de historiador no oculta sus inquietudes lingüísticas, habla de «alternatividad» en lugar de «alternabilidad».


Esto, en relación con el carácter cambiante o alternativo de un gobierno. Su razonamiento es inobjetable: si un gobierno es «alternativo», pues se alterna periódicamente, lo lógico es que el vocablo que indica esa condición sea «alternatividad». Si este razonamiento es válido, ¿significa que «alternabilidad» es palabra impropia?. Veamos.

Un gobierno que cambia periódicamente en la persona que lo ejerce es, en efecto, «alternativo», pues se alterna cada cierto tiempo. Ahora bien, ¿un gobierno de esa característica no es también «alternable», o sea, susceptible de alternarse en períodos determinados? Obviamente que sí, y su condición de tal la señala el sustantivo «alternabilidad». En consecuencia, tanto «alternatividad» como «alternabilidad» son válidos para referirse al carácter de un gobierno que cambia periódicamente. El empleo de uno u otro de estos vocablos es potestativo, a gusto del usuario.

Inexplicablemente ninguna de estas palabras está en los diccionarios. El DRAE registra el verbo «alternar», cuya cuarta acepción se relaciona con la materia aquí tratada: «(…) 4. Dicho de varias personas: Hacer o decir algo o desempeñar un cargo por turnos». Lo extraño es que, por lo menos «alternabilidad» es de uso frecuente y de no muy reciente empleo.

Tampoco «alternable» figura en el DRAE ni en otros diccionarios, aunque sí «alternativo». «Alternable» sí aparece en el Diccionario del español actual, de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, pero en ningún otro de los muchos consultados.

La ausencia de «alternabilidad» en el DRAE y otros diccionarios se debe, sin duda, a la también ausencia de «alternable», del cual deriva. Pero es de observar que «alternabilidad» es un derivado lógico y natural de «alternable». Como en otra ocasión señalé, los adjetivos terminados en «-able» generalmente dan por derivación un sustantivo terminado en «-abilidad». Es el caso de «gobernabilidad», que figura en la última edición del DRAE como derivado de «gobernable». Son también los casos de amabilidad, de amable; posibilidad, de posible; estabilidad, de estable, etc.

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