Noticias del español

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| María del Rosario Molina
prensalibre.com, Guatemala
Miércoles, 3 de octubre del 2007

HORRORES IDIOMÁTICOS Y ALGO MÁS…: ACRIBILLADO DE UN BALAZO

Al occiso (q.e.p.d.) lo mataron, que no lo «acribillaron», de un balazo


Autorizada por un lector, don J. Aníbal Ruiz, quien me mandó un correo electrónico en el cual me hacía ver todas las atrocidades dichas por un bombero, no sé si voluntario o municipal, escribo esta columna.

Me refiere mi estimado lector que hace unos días escuchó las declaraciones, en no sé cuál noticiario, de un «apagafuegos» de esos que arriesgan la vida por salvarlo a uno. El héroe en cuestión —todos ellos lo son, y no mitológicos, sino reales, excepto cuando se convierten en homicidas del idioma— declaró que el «interfecto», o sea, el muerto a quien se refería (menos mal que no dijo el «interdicto») había sido «acribillado de un balazo». Se pregunta don Aníbal (que lleva el nombre de uno de los Barca, nobles guerreros cartagineses, y le luce, porque es todo un luchador del buen idioma) cómo es posible que a alguien lo acribillen de un balazo. Y tiene toda la razón: Acribillar es según el DRAE: 1. 'Hacer muchas heridas o picaduras a una persona o a un animal. / 2. Abrir muchos agujeros en algo / 3. coloquial: Apremiar repetidamente a alguien'… De acuerdo con tales definiciones, al occiso (q.e.p.d.) lo mataron, que no lo «acribillaron», de un balazo, hecho lamentable que en esta nuestra Guate-mala les sucede a muchas personas todos los días.

Me dice mi lector que luego el bombero se refirió a que «prácticamente» el difunto recibió el balazo en la cabeza. Y también critica eso, asistido nuevamente por el buen uso del idioma: Prácticamente significa. 'Casi, por poco' en la acepción que aquí interesa. Es decir, en buen español, ya sea el hablado en la península o en todos los países hispanoamericanos, y me refiero al comprensible, al occiso le acertaron con la bala en la cabeza, y esa fue la causa de su muerte. Y es que el «prácticamente» no es muy comprensible ni adecuado cuando se refiere a hechos concretos y consumados: «Prácticamente gané el examen» me dijo una alumna que lo había perdido por bastante puntuación, que no «puntaje». «Prácticamente he obtenido el trabajo» exclama otra jovencita cuando lo único que ha hecho es presentarse a una prueba, sin saber si la ha ganado. Y así sigue una lista de ilusos.

Don Aníbal no mencionó el «loqueísmo»: «Estamos —relatan los bomberos, los agentes policíacos, los locutores que dan las noticias y los reporteros que las escriben— en "lo que es el lugar de los hechos"», y ese «en lo que es» suena como bombazo en los oídos de quienes tienen conocimientos del idioma. Ignoro de dónde ha salido, pero sí sé que es incorrecto, y que fue bautizado como «loqueísmo», aunque la palabra aún no ha sido registrada por el DRAE, el regidor del destino de los términos: «Tú vas al Paraíso… tú al infierno», con la diferencia de que de ese antro creado por las Academias de la Lengua, sí salen los vocablos, cuando el supremo hacedor, el DRAE, lo decide. Lo malo es que a veces los dejan en el Purgatorio. ¡Qué Dante ni que nada!

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