Noticias del español

| María Luisa García Moreno (revista Pionero, Cuba, octubre del 2013)

Del idioma: Existe lo que se usa

Constituye un error creer que porque una palabra no está en el diccionario no existe. Por el contrario, para que se incorpore al diccionario, debe primero existir en el uso.

En cierta ocasión, iba a editar un tabloide de Universidad para Todos y noté que se reiteraba el uso de desertización. Conversé con el autor y le pregunté el porqué; me respondió que así aparecía en el Diccionario de la Real Academia Española. Por suerte, pude convencerlo y determinamos emplear la palabra que correspondía a la variante cubana: desertificación. Poco después el término fue incorporado al diccionario académico.

Otro escritor me insistió en usar liderar —todos en Cuba decimos liderear—. Investigué y ¡cuál no sería mi sorpresa al descubrir que en el Léxico Mayor de Cuba, de la autoría de Esteban Rodríguez Herrera y publicado en 1959, aparecía liderear. Este texto está considerado el más completo estudio publicado del uso del español en Cuba.

En otra ocasión, una amiga indagó acerca de hipoturismo. No aparece en los diccionarios; pero está bien formada, al estilo de hipocampo, hipódromo… y refleja una nueva realidad en esta época en que el turismo se diversifica. ¿Por qué no usarla?

De igual modo, alguien quiso saber si es correcto o no el uso de tutorear, de empleo frecuente en nuestros medios estudiantiles y universitarios. Si bien en los diccionarios académicos aparece tutorar, en el Breve diccionario de la lengua española, del Instituto de Literatura y Lingüística, aparece tutorear como ‘asesorar un profesor o investigador a un alumno universitario en su trabajo de diploma’ y también, ‘asesorar en una tesis, un profesor o investigador con una categoría científica o docente superior, a un profesor o investigador de menor categoría’. Aparece también en el Diccionario básico del escolar, de Eloína Miyares, publicado por el Centro de Lingüística Aplicada de Santiago de Cuba, que lo considera cubanismo. Algún día estará en los diccionarios académicos.

Por último, alguien afirmó que envalentonado no existe. Pues ¡claro que sí existe! Es participio, formado por en- + valent(on) + -ado y, según el DRAE, envalentonar significa ‘infundir valentía o arrogancia’ y pronominalizado, ‘cobrar valentía o echárselas de valiente’. No debe olvidarse que ni formas verbales conjugadas, ni participios, ni gerundios aparecen en los diccionarios.

Primero la palabra nueva se generaliza en el uso, después se incorpora a diccionarios regionales o especializados y, por último, pasa a los lexicones académicos. En materia de idioma, todo lo que está consagrado por el uso existe.

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