Noticias del español

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| Demetrio Mallebrera, José Ibarrola
laverdad.es, España
Lunes, 28 de mayo del 2007

COMO UNA NACIÓN VIRTUAL

La lengua de Cervantes, el idioma de Nebrija, el producto artesano de Azorín, que todo es lo mismo porque hablamos del castellano (quiero decir el español, que a los bilingües nos sale así cuando citamos desde dentro idiomas del estado español), ese habla que hace que nos entendamos cerca de 400 millones de personas en todo el mundo repartidos en unos 23 países de manera oficial, está de actualidad.


Como ya hemos dicho en alguna otra colaboración, es un idioma que pronto sustituirá al inglés de su segundo puesto (el primero lo tiene el chino con 1.200 millones y eso no hay quien lo alcance a medio plazo) en el ranking mundial de uso, disfrute, chapurreo y fácil entendimiento no verbal.

Para que esa superación del inglés se termine de producir se va a dar la paradoja de que los ingleses de cualquier país sean los responsables de su propia caída del podio, pues son los más interesados en estudiar el español, y detrás están los chinos y hasta los franceses, alemanes y resto de europeos que se sienten en España, sin pasaportes ni papeles de residencia, como en su casa, y sólo les falta dominar mejor el idioma y aprender guitarra y flamenco.

Supongo que tendrá mucho que ver en estas tendencias que a los españoles se nos relaciona con todo lo latino, que es una forma de entender la vida muy bien acogida por doquier, y con lo que significa de calidez en el clima y en el espíritu de las personas, con tendencia a la alegría y a la apertura fácil.

Pero también influye que aquí hablamos como escribimos y hasta como nos movemos, lo que debe ser un beneficio para el estudiante. Y otra razón es que los cuidadores de este hablar y forma de ser (los académicos, que no llevan birretes con borlas sobre ojos bizcos) están preocupados por los modos de expresión, se lo han tomado en serio, se reúnen a nivel mundial, han creado academias en la mayoría de los países y luego actualizan sus gramáticas y sus diccionarios de una manera sesuda poniendo en ello su conciencia y su visión del pasado, del futuro y del entorno culturalmente riquísimo.

Otra cosa es que aquí, en la retaguardia, guardemos o no las formas (o sea, las reglas gramaticales) como nos aconsejan los que están en primera línea y son como nuestros enviados que salen al mundo a ver cómo podemos entendernos más y mejor entre los que hablamos el mismo idioma o incluso otras lenguas o dialectos semejantes.

Y lo primero que nos encontramos es que las autoridades educativas hacen políticas de pasar por encima sin limpiar el polvo a los alumnos, pasando de curso a los que escriben como vemos que hacen en los mensajes electrónicos (y no lo digo por las abreviaturas, que son un buen invento). Un altísimo porcentaje de estudiantes españoles de los últimos años no usa el diccionario para nada y no tiene ni idea sobre gramática ni ortografía.

El elogiado columnista Manuel Alcántara citaba hace poco al maestro monovero Azorín y agradecía que le dijera que usara el diccionario, incluso abriéndolo al azar, añadiendo que cada vocablo enciende una luz y entre todos forman la constelación que alumbra a medio planeta.

Respecto a lo dicho sobre la facilidad de aprender español, anunciaba el famoso escritor Carlos Fuentes en el Congreso de Rosario del 2003, que el inglés es práctico; el alemán, profundo; el francés, elegante; el italiano, gracioso; el ruso, angustioso; pero yo creo profundamente que la lengua española es la que con mayor elocuencia y belleza nos da el repertorio más amplio del alma humana, de la personalidad individual y de su proyección social. «No hay lengua más constante y más vocal: escribimos como decimos y decimos como escribimos». Y Enrique Krauze, también mexicano, puso el colofón del ciberespacio diciendo que el español «es un dominio antiquísimo y moderno, cultural y espiritual, una nación virtual, sin fronteras, múltiple, compleja, variada, cambiante y llena de promesas». ¿Qué podríamos hacer para no despreciarla tanto, para no castigarla de este modo?

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