Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Revista Alma Mater, Cuba
Viernes, 24 de octubre del 2008

CÓMO ME GUSTA HABLAR: LENGUA Y JUVENTUD (III)

Como ya hemos dicho, el uso del idioma y, en particular, la forma en que se expresan los jóvenes, es desde siempre motivo de preocupación para los mayores.


En fiestas, paseos y reuniones, al compartir con sus iguales, los jóvenes emplean una especie de «jerga»; pero también usan una lengua estándar para comunicarse con familiares, vecinos, docentes…, adultos, en general.

Resulta normal que poco a poco, los jóvenes vayan incrementando su caudal léxico y empleando estructuras idiomáticas cada vez más complejas. Y entonces, comienza un nuevo ciclo: nuevas generaciones adoptan una jerga juvenil y los jóvenes de ayer —ahora adultos— los critican… Es normal.

Sin embargo, no debe confundirse la calidad en el uso del idioma, incluso de la jerga juvenil, con la mala educación formal que muestran algunos. «La lengua que hablamos —ha reiterado en más de una ocasión la Dra Nuria Gregori, directora del Instituto de Literatura y Lingüística— es un hecho social; a través de ella expresamos quiénes somos, qué pensamos, qué sentimos, de dónde venimos y hacia dónde vamos».

Nuestra Revolución ha trabajado siempre por elevar el nivel cultural de la sociedad: nuestro pueblo compite entre los que mayores saberes acumulan; pero la verdadera cultura incluye la educación formal, terreno en el que aún queda mucho por hacer…

Nuestro Martí, en un interesante artículo titulado «El castellano en América» afirmaba con su bello y pulido lenguaje: «Acicalarse en exceso es malo, pero vestir con elegancia, no. El lenguaje ha de ir como el cuerpo, esbelto y libre; pero no se le ha de poner encima palabra que no le pertenezca, como no se pone sombrero de copa una flor […] ni al traje limpio y bien cortado se le echa de propósito una mancha. Háblese sin manchas».

Y eso debemos hacer: hablar sin manchas, lo cual puede interpretarse como «sin errores»; pero también «sin groserías, sin vulgaridades». Nuestro idioma ofrece variados recursos y posibilidades que permiten expresar cualquier mensaje sin necesidad de ello.


Palabras

El término mancha se deriva del latín macûla; por eso, entre sus derivados, además de manchar y manchón, están los cultismos macular, maculado, inmaculado, maculoso —lleno de manchas—, maculatura —pliego mal impreso, que se desecha por manchado.

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