Noticias del español

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Enrique R. Soriano Valencia

correo-gto.com.mx

Jueves, 14 de julio del 2011

 

CHISPITAS DE LENGUAJE: PARÓNIMOS USUALES


Hace algún tiempo abordé ya los parónimos. En aquella ocasión, reproduje su definición: «…vocablos que tienen entre sí relación o semejanza, por su etimología o solamente por su forma o sonido» (Diccionario de la Real Academia Española, DRAE). El problema es la última parte de la definición: la semejanza en sonido está provocando el uso cada vez más frecuente de unas palabras por otras. Ello, evidentemente, genera confusión y malos entendidos.


De la primera parte de la definición, tenemos casos como comprender y comprehender. Ambas proceden del latín comprehendĕre, pero la primera deriva de la segunda, por lo que significan lo mismo: Abrazar, ceñir, rodear por todas partes algo. // Contener, incluir en sí algo. // Entender, alcanzar, penetrar. // Encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de otro. Comprendo sus temores (DRAE).

 

Una segunda posibilidad son palabras que a pesar de tener el mismo origen, el uso las ha ido diferenciando. Por ejemplo tenemos las palabras como absorber y sorber. Ambas proceden del latín sorbēre. Sin embargo, el primero se aplica a objetos materiales sólidos que tienen la particularidad de ejercer atracción y retener sustancias líquidas; mientras que el segundo se aplica básicamente a personas cuando hacen la acción de succionar un líquido. Un terrón de azúcar al tocar el café, va incorporando el líquido entre los granos de azúcar, absorbe el café. En tanto, sorber implica que alguien beba una sustancia mediante succión.

 

No obstante, si alguien ocupa la palabra sorber por absorber, además de que lo admite el diccionario, se entiende perfectamente el sentido, pues tiene el mismo origen (aunque no sepamos este último dato): «Los terrones de azúcar sorben los líquidos».

 

El problema se presenta cuando palabras con origen y sentido distinto se usan una por otra, por su similitud fonética, por ser parónimos. Pongamos el caso de dos personas que trabajan en un mismo computador (ordenador). Una le está indicando a la otra lo que debe hacer. Entonces, para ubicar el curso le dice: *«Posesiónate aquí». Suena a chiste, pero he sido testigo de casos así, no en alguna oficina, sino en varias. Si la persona se *«posesionara», sería objeto de una posesión. Es decir, que algún espíritu ocupará su cuerpo. Distinta interpretación tendría si le dijera: «Posiciónate aquí». Entonces, le está indicando el lugar donde debe ubicar el cursor, porque se refiere a la palabra «posición».

 

Casos como el anterior son frecuentes en nuestra cotidianidad. Don Guillermo Ruiz, empleado de una empresa de papelería con servicio de fotocopiado en Celaya, confirmaba conmigo lo inadecuado cuando algunas personas le solicitan doble bolsa, porque se puede desfundar (retirar algo de su funda); cuando lo que pretenden indicar es el riesgo de desfondar (romper el fondo). Patricia Hipólito, empleada de un municipio de Guanajuato, me comentaba el caso de quienes usan replicar (respuesta opositora a un argumento) cuando llama la iglesia, en vez de repicar (sonido de campanas).

 

Espero no tener *«boca de probeta» (profeta) pero las nuevas generaciones crecerán con el sentido trastocado si no somos cuidadosos en la selección, pronunciación y uso de las palabras.

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