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| La Tribuna (Honduras)
Martes, 14 de abril del 2009

CATRACHOS HACEN DEL ESPAÑOL UN IDIOMA EN CONTINUO RENACER

Solo en el 2008 aportaron más de mil hondureñismos.


«Vamos a jugar una potra», «¡Ahí vienen los chepos!», «Se me acabó el pisto, quedé hule»… Estas frases que forman parte de la vida diaria de los hondureños, no sólo reflejan su cultura si no también el ingenio catracho para crear palabras originales, de las cuales más de mil se incorporaron en el 2008 al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Cantantes como Guillermo Anderson, Los Bohemios del Reggaeton, Polache y muchos otros, así como escritores de la talla de Ramón Amaya Amador, han reflejado en sus canciones y novelas uno de los elementos más valiosos de nuestra identidad nacional como lo es el lenguaje.

De acuerdo con el escritor y director de la Real Academia Hondureña de la Lengua, Oscar Acosta, Honduras es uno de los países que más elementos léxicos ha aportado a nivel del continente americano.

Debido a ese natural talento para inventar palabras es que al dinero se le dice pisto, biyuyo y yucas; con chuleta, calabacín y pipián se refieren a un hombre homosexual, mientras a una persona poco lista le llaman ayotón, jil o dundo.

«Las palabras son seres vivos, tienen una permanencia, un éxito y con el tiempo va decreciendo su uso hasta que se extinguen, son seres vivos que nacen, crecen y mueren, como toda la humanidad», afirma Acosta, con una sonrisa.

Ese constante renacer de nuestro idioma aludido por Acosta se puede apreciar claramente al escuchar las conversaciones de los jovencitos y las pláticas de las personas de la tercera edad, cuyas formas de comunicarse contrastan.

Uno de los lugares donde suelen reunirse capitalinos de todas las generaciones es en el Parque Central de Tegucigalpa, donde resulta interesante escuchar las nuevas frases y palabras creadas por los muchachos.

Para el caso, usan la palabra mamado para referirse a alguna prenda de vestir ceñida al cuerpo, sin embargo, ahora también le dicen mamey (nombre de una fruta) al estilo de quienes lucen ropa ajustada a su figura.

Y así, cada vez se usan más términos para expresar una misma idea, sin embargo, sólo son incluidas en la Real Academia de la Lengua Española aquellas que se ajustan a los cánones exigidos para el idioma castellano.

Por ejemplo, dentro del diccionario fueron aceptadas voces utilizadas por los jóvenes como pintoso, apantallado, cholero y tuanis.

También han sido incorporados como hondureñismos vocablos del ámbito estudiantil como chepe, chepear, acordeón, olimpiada; así como mara y marero que desplazaron a las palabras gavilla y palomilla.

«Algunas palabras han desaparecido, tal es el caso de la palabra tiesto, que es lo mismo que macetera, o la palabra varón, que antes la usaban para referirse a alguien de quien no sabían el nombre, decían: disculpe varón, ¿Puedo ayudarlo?, pero eso ya no se usa mucho», expresa el escritor.

La Real Academia de la Lengua Hondureña se inauguró en el Paraninfo de la Universidad Nacional, el 28 de diciembre de 1948 y desde entonces ha velado por el uso correcto del español entre los hondureños, atendiendo consultas de estudiantes y profesores, así como realizando algunas publicaciones atinentes al idioma.

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