Noticias del español

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| Alexis Ibarra y Pamela Elgueda (El Mercurio, Chile)

¡Ay, caramba, mi hijo habla con palabras de dibujo animado!

Los «monitos» parlotean en un castellano neutro, con algunos vocablos que son poco usados en Chile, pero que los niños comienzan a incorporar en su vocabulario normal.

No es que hablen mal, sino que raro. Las series animadas han puesto palabras en la boca de los niños chilenos que si bien pertenecen al idioma español, no son muy usadas en estas tierras.

«Mi hijo decía ¡rechapos! cuando encontraba algo bueno. Y no entendíamos de dónde lo había sacado, hasta que vimos juntos la serie Dave El Bárbaro», cuenta Marcela, mamá de Camilo de 9 años. «Ahora, por lo general habla de ‘mi habitación’ en vez de ‘mi pieza’, y cuando una comida está rica me dice ‘esto sabe delicioso’».

La causa detrás de este fenómeno está en el español neutro que se les exige a las empresas de doblaje para que todos los niños latinoamericanos entiendan lo que su personaje favorito dice. Acá no se usan palabras locales como «cuncuna», sino vocablos que tengan un uso más universal, como oruga.

«Se busca la palabra que se use en el mayor número de países de Latinoamérica, porque es un doblaje que se debe entender en las grandes capitales, así como en el último pueblo de la sierra y de la costa de la región», explica Elizabeth Menz, productora general de Dint, Doblajes Internacionales.

Para algunos, esa forma de hablar atenta contra la riqueza local del lenguaje, uniformando el habla como otro signo de la globalización. En cambio, los estudiosos del lenguaje lo ven con buena cara.

«No lo considero pernicioso, porque el gran problema en el lenguaje del chileno es la falta de vocabulario. Si un niño dice oruga, está utilizando una palabra más precisa para hablar de esta larva de los insectos lepidópteros. Si ese mismo niño viaja a un país hispanoamericano y dice cuncuna, es posible que no lo entiendan; en cambio, si dice oruga, no va a tener problemas», dice el periodista Héctor Velis-Meza, quien ha escrito libros acerca del origen y el uso de las palabras.

Tampoco lo ven como un problema las especialistas en psicología infantil. «Los estudios muestran que mientras más vocabulario tienen los niños, se dan cuenta mejor de que algo puede ser denominado de maneras diversas, y adquieren una mayor flexibilidad lingüística», comenta Ana Vergara, directora de la Escuela de Psicología de la U. Diego Portales e investigadora de la relación entre niños y televisión.

El problema, dice la psicóloga, se da porque a veces los niños son ridiculizados por usar palabras distintas. «En Chile hablamos tan mal, que cuando escuchamos a alguien hacerlo bien, lo tildamos de siútico», agrega Héctor Velis-Meza.

«Pequelalia»

El mediático «profe» Jaime Campusano le puso «pequelalia» al fenómeno, por tratarse de una «jerga neoinfantil».

Él invitó a los padres a «aprender de los niños y comprarse un diccionario o usar el que tienen en casa. Hablar con términos cultos y formales no tiene edad».

Al respecto, Dalia Pollack, psicóloga del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, hace ver que «el problema no está en que usen palabras diferentes, sino en los prejuicios de los adultos, que tienen una buena cuota de desvalorización de las otras culturas. Por eso creo que hay que educar más al adulto que al niño».

De hecho, agrega la especialista, lo único preocupante es si el niño comienza a hablar con la entonación y maneras del personaje animado, y en contextos que no corresponden. «Eso por lo menos significa que está viendo demasiada televisión».

Los personajes que más los influyen:

1 Bart Simpson (Los Simpsons)

2 Timmy Turner (Los padrinos mágicos)

3 Dave (Dave, el bárbaro)

4 Naruto Ozumaki (Naruto)

5 Bob (Bob Esponja).

6 Winnie (Winnie The Pooh)

7 Gokú (Dragon Ball)

Los secretos del doblaje

En Dint Doblajes Internacionales la riqueza del lenguaje es esencial, más aún cuando se trata de programas infantiles: «Se requiere un especial cuidado, porque se deben utilizar palabras que sean entendibles, sin deformaciones en su contenido y que sean sencillas, como es el lenguaje infantil», explica Elizabeth Menz.

Eso también significa no usar palabras que puedan tener significados inapropiados. Un ejemplo del trabajo de Dint son los doblajes de Lacey Town (en la foto) y de Avatar, entre otras series.

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