Noticias del español

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| Emilio Bernal Labrada
La Opinión, Los Ángeles (EE. UU.)
Domingo, 15 de marzo del 2009

ADELGAZAMIENTO DEL ESPAÑOL

La desesperación por rebajar está provocando que el lenguaje ‘pierda libras’ en calidad y pureza, lo que provoca que este se parezca al inglés.


Últimamente, según todas las fuentes consultadas, el castellano está ‘bajando de peso’ y ‘perdiendo libras’.

¿Será que acaso, por tan burda terminología, también pierde ‘peso’ su calidad general? ¿Se estará aligerando su gravedad específica? Lo cierto es que esas libras ‘perdidas’ no se encuentran por parte alguna. Simplemente desaparecen en el éter idiomático.

Pero vayamos a hechos concretos en materia de ser o de hacerse magro, que según dicen es lo bueno y sano para el ser humano. Todos luchamos por la ideal figura desprovista de grasa excesiva, salubridad que nos recomiendan los médicos y miles de productos que anuncian comercialmente sus milagrosos resultados.

Lo malo es que todos esos anuncios nos instan a ‘bajar de peso’ (reduce weight) y ‘perder libras’ (lose pounds), frases que por mor de su original anglo ya nos han hecho olvidar la voz tradicional y precisa: ADELGAZAR. Aunque también diríase que son aceptables las variantes de ‘rebajar’ y ‘reducir’ (libras). Olvidémonos por el momento del deslucido ‘enflaquecer’

Pero los anuncios comerciales evitan invariablemente todo lo que no sea ‘bajar de peso’ y ‘perder libras’… salvo uno en que, créase o no, aparece la voz ‘adelgazamiento’. Pero, ¡oh sorpresa!, nada tiene que ver con el peso corpóreo. No, señor. Nos recomienda el anuncio el uso de un maravilloso producto que evita ‘el adelgazamiento del cabello’ .Me pregunto si no será prácticamente imposible, físicamente, que un cabello se vuelva más delgado de lo que normalmente es (en todo caso, ¿se percibiría a simple vista?). Otra cosa, claro, sería que el producto le diera más cuerpo al cabello.

Pero no: me temo que ese ‘adelgazamiento del cabello’ no es tal cosa. Nos parece, más bien, que su (¿adrede?) nebulosidad se refiere más bien a la densidad general de la cabellera, o sea a la reducción del número de cabellos por centímetro cuadrado, y no a su grueso individual. Lo que se está adelgazando, lamentablemente, es la riqueza del idioma castellano.

Por otra parte, se está 'engordando' irremisiblemente el uso del adjetivo ‘este’ para todo. La procedencia de este vicio tiene que ser anglicada, puesto que en inglés está muy de moda. Por ejemplo, ya no se estila anteponerle the a las fechas y festejos, sino this. De ahí que oigamos constantemente ‘para esta navidad’ (en lugar de simplemente ‘para navidad’), ‘este día de los enamorados’ (en lugar de ‘el día de los enamorados’); en fin, ‘este’ va antepuesto, como en inglés, a todo lo habido y por haber. Para colmo, el otro día dijeron por la televisión que ‘este 2 de febrero de 2009’ se cumplieron diez años de no sé qué. Lo que plantea la pregunta: ¿es que ya no basta con el artículo ‘el’, o es que además de ‘este 2 de febrero de 2009’ puede haber un ‘ese…’ y un ‘aquel 2 de febrero de 2009’. ¿Cuántos días 2 de febrero puede haber en un año cualquiera?

Si ‘este’, ese y aquel vicio siguen invadiéndonos impunemente, ¿no se enflaquece la variedad de vocabulario que le da sabor y prestancia al idioma para REDUCIRLO al más ínfimo común denominador. ‘ESTE’ próximo día del idioma —para el que ya falta poco—, ¿vamos a hacerle el honor de ADELGAZAR al ‘este’ y enviarlo de vuelta al ‘norte’ de donde procede?

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