Noticias del español

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| Efraín Osorio
La Patria (Colombia)
Martes, 30 de octubre del 2007

A NIVEL, PALABRAS IMPROPIAS, LES-LOS, LA COMA

La misma estrategia deben seguir los que escriben por gusto o por oficio cuando, consciente o inconscientemente, garrapatean 'a nivel' o 'a nivel de'.


No importa lo que diga el Diccionario panhispánico de dudas de la Academia, la locución 'a nivel' no deja de ser una langosta voraz que engulle preposiciones, adverbios y cuanta parte de la oración se le ponga en su camino, asolando el campo de las buenas letras. Para la muestra, estos botones del flux literario del doctor Germán Cardona G.: «… habitantes (de Manizales), que son reconocidos a nivel nacional e internacional como gente buena y laboriosa…»; «… por qué éstas (las fortalezas de la ciudad) son sólo conocidas a nivel interno mientras a nivel nacional no lo son tanto»; «… esa gran cantidad de personas que hoy se destacan a nivel nacional e internacional» (LA PATRIA, X-20-07). ¡Tres veces en un solo artículo! Gabriel García Márquez dijo en alguna oportunidad que no volvió a emplear los adverbios de modo terminados en 'mente' no sólo porque le disgustaban sino también porque, al suprimirlos, se veía en la necesidad de buscar otros giros para expresar lo mismo, lo que le abría un enorme horizonte literario. Igual estrategia deben seguir los que escriben por gusto o por oficio cuando, consciente o inconscientemente, garrapatean 'a nivel' o 'a nivel de'. El mismo doctor Cardona, y en el mismo artículo, escribe: «Una ciudad con tanta imagen en el concierto nacional e internacional…». Construcción que demuestra que sí se le puede sacar el cuerpo a tan asqueroso bicho. Es claro que habría quedado mejor la oración así: «… en los conciertos nacional e internacional». Para que vea, pues.

Un corresponsal del periódico manizaleño -'Caballista' fue su firma- escribió el 19 de octubre una apología de las controvertidas cabalgatas. Lo que está muy bien, por supuesto. Llamaron sí mi atención los términos que emplea, unos poco conocidos (lo cual no es reprochable) y otros inadecuados según el contexto. En el primero encontramos estos ejemplos: «… la cabalgata del 6 de octubre retropróximo…»: El Diccionario asienta 'retropróximo' (anterior, que precede en tiempo) como un término culto usado en Honduras. Y sigue: «… eventos que pueden en algún momento irrogar oclusiones en el tránsito automotor»: 'Irrogar' por 'causar', aceptable, pero 'oclusión' ('obstrucción', que se emplea casi exclusivamente en medicina, según su definición) sí pertenece más bien al segundo grupo, al que hay que añadir los siguientes ejemplos: «… con inusitado agobio, se lanzan en denuestos… »: Quiso tal vez decir 'empeño', porque ahí no caben ni la 'angustia' ni el 'abatimiento' ni el 'ahogo'. Más: «Es bueno recordarles a los genebundos…»: Éste pudo ser un error de la máquina de escribir: la palabra es 'gemebundo', bien empleada en esa frase. Otro: «… y se percate de esa sí procaz postura…»: ¿Fue su intención decir 'insolente'? Porque 'procaz' expresa 'desvergüenza' en la conducta moral. Y éste: «Si es por la ebriedad de algunos jinetes, le aclaramos que es muy quimérico que (…) los cabalgadores en lugar de ingerir bebidas alcohólicas vayan tomándose un tetero infantil»: ¿Utópico, irrisorio? Quizás. Y estotro: «… y que la ciudad se transmuta en un villorio»: Otro error de la máquina de escribir, pues el término castizo es 'villorrio'. Finalmente: «… ciudades ya muy creciditas que se recrean con el sinonimio galope de múltiples córceles…»: ¿Galope uniforme de los corceles? En fin, señor, como dice la gente, «bueno es culantro pero no tanto».

El señor Juan Carlos Acevedo de esta guisa escribió: «Los temas centrales —por llamarles de alguna manera— de la poesía…» (LA PATRIA, Papel Salmón, X-21-07). El escritor cae en una corruptela gramatical, el 'leísmo' (palabreja inventada —dequeísmo es otra— para designar o justificar errores gramaticales muy frecuentes), que El Diccionario define así: «2. Incorrección consistente en emplear la forma 'le' o 'les' para el acusativo masculino singular o plural cuando el pronombre no se refiere a personas, o para el acusativo femenino singular o plural». En la oración de don Juan Carlos, el enclítico 'les' (pronombre personal, complemento indirecto o dativo) está usurpando la naturaleza del complemento directo (los): —por llamarlos de alguna manera—», obvio. Lo que se entenderá mejor con el análisis de la siguiente oración: «Y el profesor les llamó la atención». En ésta, como el complemento directo es 'atención' y 'les' el indirecto, este pronombre está bien empleado así. ¡Sí, señor!

Cuánto vale una coma. El autor de Oasis, el padre Gallo, redactó de esta manera: «Hazlo en sintonía con Dios lejos, de cualquier autoengaño…» (LA PATRIA, X-20-07). Tal vez en la sala de redacción del diario sepan de quién fue el error, porque la frase correcta es: «Hazlo en sintonía con Dios, lejos de cualquier autoengaño…». Sin lugar a dudas.

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