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Roberto Jiménez (Agencia EFE)

El filólogo Emilio del Río reivindica el latín como una lengua viva y global

El latín, lejos de su condición de lengua muerta y marginada en las sucesivas leyes educativas españolas, «está más vivo que nunca» y aflora «sin darnos cuenta» en numerosas situaciones del mundo actual, a pesar de tener más de tres mil años de antigüedad, ha sostenido el filólogo Emilio del Río.

«Es una lengua inmortal que ha resistido más de tres mil años, de ella han surgido las romances (español, portugués, italiano o francés), ha prestado al inglés el sesenta por ciento de su vocabulario y aguantado el empuje de las nuevas tecnologías y de los medios de comunicación», ha explicado en una entrevista con Efe.

Doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid, exconsejero de Presidencia del Gobierno riojano y diputado del PP en el Congreso por La Rioja, Emilio del Río es autor del libro Latín Lovers (Espasa), que mañana presenta en Burgos y ha definido como «una forma de explicar hasta qué punto el latín está presente en nuestras vidas».

El cine, la música, el cómic, la gastronomía y la economía son algunos de los ámbitos donde emerge «la lengua que hablamos aunque no nos demos cuenta», y que él demuestra de una manera «amena y divertida jugando con el humor y la sorpresa», ha precisado.

Es el mismo esquema, espíritu e incluso título de la sección que cada fin de semana protagoniza en el programa radiofónico No es un día cualquiera (RNE), que dirige y presenta la periodista Pepa Fernández.

«El 80 por ciento de nuestro vocabulario viene del latín porque nuestra cultura es romana y muchas veces lo hablamos sin saberlo», ha afirmado Del Río, profesor titular de Filología Latina en la Universidad de La Rioja.

Fue la primera lengua global, durante miles de años ejerció como un medio de comunicación en Occidente y después de alumbrar a las lenguas romances «todavía se mantuvo durante siglos», sobre todo en el terreno de la ciencia cuando en el siglo XVIII el naturalista Carlos Linneo designó con nombres latinos las especies botánicas que definió en sus expediciones.

Por todas estas razones, Del Río se ha mostrado partidario de la enseñanza del latín en las etapas de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato «durante al menos dos o tres cursos» como hacen en otros países incluso desde edades más tempranas, ha apostillado.

Las personas «somos lenguaje y en la medida que le conozcamos más también lo haremos con nosotros mismos: el latín nos hace más críticos, más libres y mejores ciudadanos», ha resumido este filólogo que durante su etapa política ha sido consejero de Presidencia y Justicia, y portavoz del Gobierno de La Rioja (2003-2015).

«Somos un gran país, pero tenemos que abordar lo que aún nos hace mejores como ocurre en Reino Unido, Francia y Alemania», ha insistido quien también ha sido senador en las Cortes generales (2000-2004) y recibido, entre otras distinciones, los premios nacionales de las sociedades españolas de Estudios Clásicos y de Estudios Latinos.

Emilio del Río ha realizado un llamamiento «para que todos, políticos y ciudadanos, nos impliquemos en la cosa pública» como en su opinión es el conocimiento y difusión de la lengua madre del español, la que ha configurado «nuestra cultura».

Ha recordado, en este sentido, que la palabra idiota procede del griego donde su significado etimológico es el de quien o quienes ‘se ocupan exclusivamente de sí mismos y no de la cosa común’, por lo que ha pedido a la sociedad que no deje solo en manos de los políticos la responsabilidad de reivindicar el latín.

Su contribución, aparte del programa de RNE, es Latín Lovers, un libro estructurado en cincuenta y tres capítulos, abordables de forma alterna, «pensado para el gran público y también para que se reconcilien con el latín aquellos a los que se le atragantó en su etapa escolar».

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