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Atahualpa Amerise (Agencia EFE)

Cervantes, a la reconquista del centro histórico de Manila

Las murallas de Intramuros, barrio histórico de Manila y otrora baluarte colonial español en Asia, albergan desde hoy una nueva sede del Instituto Cervantes, que busca reforzar los vínculos con Filipinas a través de la lengua, la literatura y el arte contemporáneo.

Una biblioteca, un auditorio, una sala de exposiciones y varias aulas ocupan los 416 metros cuadrados de la Casa Azul, un majestuoso edificio de dos pisos construido en el XIX junto a la famosa Iglesia de San Agustín y recientemente restaurado para la llegada del organismo de promoción y enseñanza de la lengua española.

«Se trata de promocionar nuestra cultura e idioma precisamente en el lugar de Asia con un mayor componente español», declaró a Efe el director de Cultura del Instituto Cervantes, Martín López-Vega, en referencia al barrio de Intramuros, cuyas 67 hectáreas amuralladas albergaban la original Manila fundada por Miguel López de Legazpi en 1571.

López-Vega, que acudió a la capital filipina para participar hoy en la inauguración de la nueva sede, matizó que esta «ayudará a proyectar en Filipinas, más allá de la historia compartida en el pasado, la imagen de la cultura española y latinoamericana en el siglo XXI».

Con más de 3 000 alumnos de español el año pasado, una de las cifras más altas entre sus sucursales en todo el mundo, el Cervantes de Filipinas ha aumentado su actividad en los últimos años, lo que ha hecho necesaria la apertura de una sede adicional a la que ya tiene en el distrito financiero de Makati y que ocupa 600 metros cuadrados.

La biblioteca, llamada Miguel Hernández en honor al poeta, se considera la joya de la Casa Azul al alojar más de 30 000 libros, entre ellos obras originales del siglo XIX editadas antes de que España perdiera en el desastre de 1898 la que había sido su principal posesión territorial en Asia tras más de 300 años de dominio colonial.

El evento de apertura de hoy tuvo como invitada especial a Gloria Macapagal-Arroyo, expresidenta de Filipinas (2001-2010) y reconocida hispanista, que en su discurso en español calificó la apertura del nuevo centro cultural como «un paso más a la hora de reforzar la cooperación y los intercambios» entre ambos países.

«La gente debe saber más sobre nuestra madre patria que nos colonizó hace siglos», afirmó, tras criticar abiertamente el progresivo abandono del idioma y la cultura de España en los planes de estudios por parte de las autoridades filipinas en las últimas cuatro décadas.

Más de un siglo después de la colonización, solo 3 000 filipinos (según estimaciones) conservan la lengua española como materna de más de medio millón de hispanohablantes en todo el país a diversos niveles, incluidos quienes hablan el dialecto conocido como chabacano en la región sureña de Zamboanga.

El número de estudiantes de español (no solo alumnos del Cervantes) en Filipinas ha experimentado un importante aumento en las últimas décadas, de poco más de 20 000 en 1996 a 33 600 en 2016, según los últimos datos del Instituto.

En todo caso, la recién estrenada Casa Azul no tiene entre sus objetivos principales impartir más clases de español, y en su lugar potenciará los vínculos que unen a ambos países en el ámbito del arte contemporáneo con muestras y conferencias en la sala de exposiciones y el auditorio de 90 metros cuadrados.

«Queremos insistir mucho en la parte contemporánea, en qué podemos compartir ahora más allá de lo compartido en el pasado; qué están haciendo los artistas filipinos, qué están haciendo los artistas españoles. Lo más importante para nosotros es crear ese diálogo», aseguró el director de Cultura del Cervantes.

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