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LOS EXTRANJERISMOS EN LA LENGUA ESPAÑOLA

Jorge Linares Angulo
Diario el Tiempo (Venezuela)
Lunes, 27 de abril del 2009

(En el aniversario de la muerte de Cervantes)


La Real Academia Española (RAE), en la edición vigésimosegunda de su Diccionario (2001) y en el Diccionario panhispánico de dudas (2005), regula y aclara —aparentemente para siempre— la problemática de los extranjerismos en nuestra lengua. Concluye por clasificarlos en dos grupos, digamos, definitivos: los extranjerismos crudos y los extranjerismos adaptados.


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Los crudos son aquellos establecidos en nuestra lengua sin perder la forma original del idioma al que pertenecen, conservando, pues, su grafía y pronunciación. Generalmente son de uso internacional. Tales son, por ejemplo, «ballet», «jazz», «blues», «software», «hardware», etc. Para ellos la RAE estatuye la obligatoriedad de distinguirlos gráficamente, es decir, escribirlos entre comillas o en cursiva. ¿Por qué? Pues para que no quede duda de que se incorporan en su forma original y, por tanto, son ajenos a la ortografía y ortología del español.

Los extranjerismos adaptados, al contrario, implican una adecuación a la pronunciación y grafía de nuestro idioma. Se manifiestan en dos tipos: a) el que mantiene la grafía materna pero adapta la pronunciación española y se obliga, por ende, a nuestras reglas de acentuación. Ejemplos: los anglicismos «airbag» y «master» que se pronuncian como suenan en español y no como «érbag» ni «mástoer». Por tanto deben escribirse «airbag» (sin tilde por ser aguda terminada en consonante distinta a «n» y «s»), y «máster» (por ser grave terminada en consonante). Estos extranjerismos adaptados a nuestra pronunciación se consideran integrantes del léxico español y en consecuencia no se escriben en cursiva o comillas sino en letra normal o redonda (RAE dixit). En este mismo tipo se incluyen aquéllos que por su naturaleza no plantean problemas al español ni en grafía ni en pronunciación. Son vocablos como «set» y «box» los cuales, por su índole monosilábica, se escriben y pronuncian exactamente igual en su lengua original, el inglés, y en español. La RAE los incluye como extranjerismos adaptados y deben escribirse sin distinción gráfica. Sin embargo, en mi opinión, son extranjerismos crudos porque, a despecho de aquella ineludible coincidencia, se instalan en nuestro idioma conservando su grafía y pronunciación originales.

b) El segundo tipo de extranjerismo adaptado es el que mantiene la pronunciación original pero asume la grafía española. Son los casos de «pádel» que viene del inglés «paddle», y «chucrut» que viene del francés «choucroute». El primero significa «remar», «bogar» y designa también un juego parecido al tenis que no usa raquetas sino palas de madera. El segundo nombra una comida francesa (alsaciana en rigor) consistente en salchichas y papas cocinadas en col fermentada. La RAE los ha incorporado a nuestro léxico pero no en la última edición del DRAE (2001) sino en el Diccionario panhispánico de dudas y los adapta (adopta sería mejor decir) como sustantivos masculinos con acepciones únicas (por lo pronto). «Pádel» es entonces en español «deporte parecido al tenis que se juega con palas de madera», y «chucrut» «col blanca fermentada en salmuera». Como es evidente «pádel» lleva tilde por ser grave terminada en consonante que no es ni «n» ni «s»; y «chucrut» no la lleva por ser aguda terminada en consonante distinta a «n» y «s».

En fin, en el Día del Idioma, viva nuestra ilustre y ya democratísima Academia.

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