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| Alexis Márquez Rodríguez
Domingo, 8 de noviembre del 2009

LA PALABRA: SENDOS

Con frecuencia se nos consulta sobre el uso de «sendos». De esta palabra dice el DRAE: «1. adj. pl. Uno o una para cada cual de dos o más personas o cosas». Es decir, se trata de un adjetivo que sólo se usa en plural y tiene un carácter distributivo, pues se refiere necesariamente a dos o más personas o cosas, atribuyendo algo a cada una de ellas.


Si decimos, por ejemplo, «Traje sendos regalos para los muchachos» queremos decir que son varios muchachos y que traje un regalo para cada uno. Si decimos «Los tres niños iban en sendas bicicletas» significamos que cada uno de los niños iba en su bicicleta. Con «Las casas de este sector tienen sendos jardines» decimos que cada una de las casas tiene su jardín.

La confusión viene de que últimamente, en especial los jóvenes, han creado el adjetivo «sendo, senda», con un valor ponderativo, es decir, para expresar asombro o admiración: «Senda nave la que se gasta Fulano»; «Ella vive en sendo palacio en una urbanización elegante»; «Sendas novias tienen ellos». Como se ve, en ninguno de estos casos se evidencia una función distributiva, sino el asombro o la admiración por alguien o algo.

Como se puede ver, el «sendo» ponderativo no es el «sendos» distributivo. No se trata del uso impropio, y por tanto condenable, de este, sino de una palabra distinta, nueva, ajena a esta última. Es lo que se conoce como neologismo. Lo prueba el hecho de que el «sendos» distributivo no tiene singular, mientras que el «sendo» ponderativo se usa indistintamente en singular o en plural.

Es frecuente que la creación de neologismos, que, como ya dije, ocurre generalmente entre jóvenes, reciba la condena de los más viejos. Hay una tendencia conservadora a considerar execrable toda novedad en el lenguaje. Es una actitud equivocada. Desde luego, no todo lo que se inventa en materia lingüística es aceptable, pero muchas veces sí es válido, y constituye una forma de enriquecimiento del idioma. Tal es el caso del «sendo» ponderativo. No dudo de que con el tiempo, si sigue usándose y se generaliza y arraiga, entrará con todas sus palmas al diccionario.

GRATIS. Un amable lector se pregunta si el adjetivo «gratis», de que hablé en el artículo anterior, tendrá algo que ver con «gracia». Sí. Como vimos la semana pasada «gratis»· proviene del vocablo latino «gratis», que es contracción de «grattis», que significa «por las gracias, gratuitamente» (Corominas). Ahora bien, ese «gratis» proviene a su vez de gratia, derivado de gratus, «agradable, agradecido». El mismo origen etimológico tienen los vocablos «gracia», «gracejo», «gracioso», «agraciar», «agraciado», «congraciarse», «desgraciado», «desgraciar», «desgracia».

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