Noticias del español

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Alexis Márquez Rodríguez

Últimas Noticias. Venezuela 

Domingo, 22 de mayo del 2011

LA PALABRA: ERRORES FRECUENTES (1)


Vimos que muchos de los errores que se cometen en la lengua común se deben al mal uso de algunas preposiciones. Es el caso, del cual ya he hablado, del llamado «dequeísmo», consistente en poner indebidamente una preposición «de» delante de la conjunción «que». Pero hay también el conocido como «queísmo», al cual igualmente ya me referí, que consiste  en lo contrario, en suprimir la preposición «de» delante de «que» cuando sí debe ir.


Es frecuente también que se use impropiamente la preposición «a» después del adverbio «motivado»: «Mató a su esposa motivado a los celos»; «El precio ha subido motivado a la escasez». Si se observa bien se verá que en estos casos la preposición que debe ir es «por», y no «a»: «Mató a su esposa motivado por los celos»; «El precio ha subido motivado por la  escasez».

Se comete también el error de emplear la frase «con motivo a» o «por motivo a»: «Hay que tomar precauciones con motivo a la llegada de las lluvias»; «La  profesora no vino por motivo a enfermedad». En esos casos debe  decirse: «Hay que tomar precauciones con motivo de la llegada de las lluvias»; «La  profesora no vino  por motivo de enfermedad».

Es aconsejable en estas frases no emplear ni  «motivado» ni «motivo», y preferir formas equivalentes: «Hay que tomar precauciones por la llegada de las lluvias»; «La profesora no vino por estar enferma». Así se evitan los errores, que en estos ejemplos se deben más que todo a confusión, por lo complejo del verbo «motivar» y sus derivados.
Con la preposición «hasta» es frecuente el error de  agregar la negación «no» cuando no debe ir:  «No me iré hasta que no me paguen»; «La huelga no cesará hasta que no reenganchen a los despedidos». El sentido común indica que debe decirse «No me iré hasta que me paguen» y «La huelga no terminará hasta que reenganchen a los despedidos». El error es frecuente y de vieja data. Una vez un ilustre escritor, buen conocedor del idioma, me preguntó si la frase que aparece en el Metro de Caracas, «No pase la raya amarilla hasta que el tren se detenga», no está mal construida, pues debería ser «hasta que el tren no se detenga», como él lo había oído y leído toda su vida. Yo le respondí: «Si fuese como tú crees el tren te llevaría por delante».

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