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| Luz Nereida Pérez / Especial para En Rojo
claridadpuertorico.com, Puerto Rico
Jueves, 22 de mayo del 2008

HABLEMOS ESPAÑOL: DE LAS SÍNSORAS A JURUTUNGO

A Francis Schwartz, quien honra a este espacio al hacerlo uno de sus favoritos.


Las dos palabras que dan título hoy tienen su lugar en las prestigiosas páginas del instrumento codificador por excelencia de los encuentros de sonidos de nuestra lengua, fuente que conocemos como Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), y ambas son aportaciones puertorriqueñas.


En cuanto a sínsoras, el lexicón académico destaca que es sustantivo femenino de uso en plural y se le define como 'lugar lejano' e idéntica codificación recibe el sustantivo masculino jurutungo. El Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico clasifica a jurutungo como afronegrismo que expresa la noción de alejamiento y comunicación difícil, como voz de uso vulgar para aludir a un 'lugar lejano' o “sitio impreciso' y nos remite a su vez a los vocablos seboruco o sibuco para encontrar significados paralelos. Se nos indica en la misma fuente que seboruco procede del arahuaco sibaorucu, donde siba alude a 'lomas pedregosas' y ruca representa al verbo 'conocer'. Entre las varias acepciones para seboruco que acopian las autoras del Tesoro se encuentran: 'campo, monte'; 'lugar lejano o de difícil acceso en los campos' y 'lugar imaginario y distante'. Todo lo anterior es avalado por Luis Hernández Aquino en su Diccionario de voces indígenas de Puerto Rico, al señalar que ceboruco o seboruco son voces para designar un terreno montuno y pedregoso. [En la hermana antilla mayor Cuba, también se utiliza el vocablo seboruco para denominar a la persona poco inteligente, según lo codifica el DRAE.]

Contamos también entre nuestras voces de herencia taína con sibanco o cibanco, palabra que nuestros antepasados taínos empleaban para designar a un rincón apartado o a un sitio donde esconderse.

De igual modo, se acota en el Tesoro que el seboruco da nombre a lo que también se denomina como quimbamba, quimbámbara, quimbámbula, sínsula o sínsoras y definen las sínsoras o sínsulas como 'remotas demarcaciones campesinas de tierra adentro'. En cuanto a la quimbamba y sus pronunciaciones paralelas, el cubano Fernando Ortiz comenta en su Glosario de afronegrismos que es vocablo procedente de la región conga Kimbambala y que Cambamba es el nombre que recibe una población de Angola donde los portugueses tenían un punto esclavista. Resalta igualmente que es voz de uso en Cuba y cita de la extensa novela Cecilia Valdés por Cirilo Villaverde en la que un personaje habla sobre una mujer que está «desterrada en las quimbambas». En Puerto Rico, el vocablo quimbamba no es de uso cotidiano para aludir a un lugar lejano y apartado, pero es indudablemente voz conocida por su uso en la vertiente poética afroantillana de la poesía del guayamés Luis Palés Matos y su fabulosa e impactante mujer negra Tembandumba de la Quimbamba.

Resulta interesante, desde el punto de vista cultural, lingüístico y hasta folclórico, el constatar la diversidad de voces o frases que empleamos para aludir a los lugares lejanos o apartados. En la tradición española, por ejemplo, existe la expresión irse por los cerros de Úbeda, la cual generalmente se emplea cuando alguien se aparta de un tema en divagaciones ajenas al mismo. Por extensión, también se utiliza para aludir a un lugar lejano. En el Diccionario de dichos y frases hechas de Antonio Buitrago Jiménez se nos traza la etimología de esta expresión como surgida de un hecho histórico acaecido durante la Reconquista a los moros de la ciudad de Úbeda. Se narra que para ese entonces uno de los capitanes del rey Fernando III, el Santo desapareció antes del combate para reaparecer después de concluida la batalla y cuando se le pidió cuentas del hecho dio por toda explicación que se había perdido por los cerros de Úbeda.

En Puerto Rico cuando hemos de aludir a lo apartado de un lugar decimos que se vive en los quintos infiernos, dicho que el DRAE acopia y codifica como 'lugar muy profundo y lejano' al cual también solemos aludir como el jurutungo viejo, el carajo viejo o el lugar donde el diablo pegó tres gritos. Entre las versiones menos elegantes del tema que nos ocupa, contamos también con la alusión a que alguien vive por el culo del mundo —expresión codificada en el DRAE como 'lugar muy lejano'— o en las ventas del carajo, expresión que el Tesoro recoge como ventanas del carajo, lo cual a nuestro parecer no refleja lo que el pueblo dice. Nos parece que aquí el uso de ventas alude a lo que el propio DRAE define como 'casa establecida en los caminos despoblados para hospedaje de los pasajeros', acepción que se ajusta a la perfección a lo que se desea emotivamente expresar.

De igual modo, se dice en nuestra Patria que alguien vive por la Cochinchina, voz a la cual la mente musical de Francis Schwartz se inclina a atribuir paralelismos con sínsoras, según nos señala en su correo electrónico, lo cual no resulta nada descabellado dentro de las posibilidades etimológicas y musicales del lenguaje. La expresión geográfica Cochinchina alude a varias regiones del sur de lo que hoy es Vietnam, antes conocida como Nam Ky, que pertenecieron a Francia de 1946 a 1949 cuando finalmente se funden con Vietnam. Y por la Cochinchina nos vamos antes de que nos envíen a las ventas, debido a la extensión del trabajo de hoy, que ya se extralimitó de los caracteres apropiados. Y queda tanto por decir…

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