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| Magí Camps
La Vanguardia, España
Lunes, 11 de mayo del 2009

¿ESCRIBEN IGUAL LAS Y LOS PERIODISTAS?

«El lenguaje no es sexista, lo es la sociedad» es una de las ideas clave del seminario Mujer, lengua y periodismo.


Hablar de mujer y lenguaje puede convertir el típico seminario de tres días, con sus momentos de asueto, en un maratón de 75 horas. El paraje idílico de San Millán de la Cogolla, cuya fundación es una de las organizadoras, no ha servido esta vez de atenuante. Lingüistas y periodistas hispanohablantes, reunidos por la Fundéu BBVA, han debatido sobre «Mujer y lenguaje en el periodismo». Empezaron el miércoles y no dejaron de hacerlo hasta el viernesamediodía. Excepto las obligadas horas de sueño, las mesas redondas enlazaban con las comidas y paseos: nadie renunciaba a reflexionar y dar más opiniones sobre lo que se había dicho en una exposición o en una réplica.

En la inauguración ya se dieron las primeras pautas: el presidente del BBVA, Francisco González, ofreció un relato esperanzador de la mujer en el mundo laboral; el director de la RAE, Víctor García de la Concha, abogó por unas normas ni feministas ni machistas, en un justo punto medio; el director de la Academia Chilena, Alfredo Matus, pidió evitar la «esperantización» de la lengua natural; y el presidente de Efe, Álex Grijelmo, se mostró dispuesto a «recibir críticas certeras ymodificar posiciones». La única mujer, Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes, señaló que las mujeres periodistas empiezan a ser mayoría y hay que «poner en valor a la mitad de la población». Según análisis posteriores, Caffarel fue la única que hizo un discurso femenino, caracterizado por buscar la empatía y la implicación de los receptores.

Visibilidad de la mujer. Ya en las mesas redondas, lingüistas y periodistas, las primeras en su mayoría mujeres, presentaron un amplio espectro de opiniones: desde las que no se sienten excluidas cuando se habla de «los ciudadanos» hasta las que cuestionan que el masculino plural sea genérico. Entre las primeras, las periodistas Montserrat Domínguez, Pepa Fernández y Mónica González. Por su parte, un buen número de las lingüistas defendió el uso de fórmulas que permitieran la visibilidad de las mujeres. Margarita Lliteras se mostró fiel a la gramática y propuso los determinantes como especificadores de género («la miembro») antes que forzar la lengua, mientras que otras, como Susana Guerrero, defendieron, si no forzar, sí inducir y empujar cambios lingüísticos.

Las formas dobles. Los periodistas coincidieron en considerar extrañas fórmulas como «las profesoras y profesores». Algunas lingüistas, en cambio, defendieron la necesidad de dejar clara y hacer visible la presencia de la mujer en la información; los nombres colectivos (profesorado) son otra solución elegante. Incluso formas alternas, como expresó la lingüista Eulàlia Lledó en este ejemplo: «No creo que sepa más que un conductor de autobúsouna dependienta de supermercado».

Suma de miradas. Joaquín Muller, director de la Fundéu, abogó por no trabajar aislados los lingüistas y los periodistas. La principal conclusión del seminario se podría resumir en una foto de Condoleezza Rice tomada desde una posición cercana al suelo. Los periodistas resaltaron la mirada de desconcierto de la política, la fuerza de una mujer poderosa puesta en un brete por la guerra de Iraq, que tensaba las piernas. Las lingüistas veían un uso innecesario de la imagen física. Guerrero concluyó: «Gracias al debate, he sumado puntos de vista. En la foto sigo viendo piernas, pero ahora también veo la mirada».

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